Me preguntaban el otro día por la técnica que sigo para escribir mis posts: ¿escribo y luego elijo la canción (y por lo tanto, el título del post)? o ¿escucho una canción que me inspira y escribo un post relacionado?
Generalmente, hago lo primero.
Las ideas para los posts me llegan de cualquier cosa: una conversación con alguien, algo que vea en la calle, un sentimiento que tenga dentro y necesite sacar o un pensamiento que me apetezca compartir.
Hoy ha sido al revés: esta semana he vuelto a oir esta canción y su estribillo me martillea sin cesar. No es que yo sea precisamente una fan de los Pixies pero reconozco que este tema se salva (sé que con esta frase me la estoy jugando y tendré algún comentario al respecto).
Desde hace unos días no estoy centrada en nada y estoy un poco desubicada: trabajo para Rusia y Alemania, chateo con Sri Lanka y Bruselas, hablo por teléfono con la India, twitteo con Londres, leo las aventuras en Facebook de un señorito que a recorre el sudeste asiático, comento las fotos en Flickr de una australiana a la que compré unos vestidos, me divierto en Madrid y pienso en Bilbao.
Releyendo el anterior párrafo saco varias conclusiones:
- No sé ni cómo me queda tiempo para trabajar
- Estoy enganchadísima a muchas aplicaciones a las que me resultaría difícil renunciar
- Sigo siendo capaz de relacionarme con gente cara a cara, con lo que he evitado el riesgo de convertirme en un ente de la “cosa” dospuntocerista.
- No me explico cómo sobrevive la gente que puede estar días sin conectarse
… y la más importante todas ellas:
- Mis amigos son igual de “modernos” que yo.
Supongo que ellos tampoco saben muy bien dónde tienen su cabeza y supongo que mientras yo aclaro mi situación, ellos irán poco a poco volviendo a sus orígenes (y por lo tanto, facilitándome la labor).
¿Que dónde tengo la cabeza? “Sobre los hombros” es lo más acertado que puedo decir.
Pulsando el Play: Pixies - Where is my mind?

Viva el pragmatismo! La tenemos encima de los hombros, aunque ella misma busca su salida en cualquier momento por donde menos lo esperamos
El hecho de escribir y luego “bandasonear” hace que todo sea más auténtico… fenómeno.
Se me ocurre el término “aldea global” para ubicarte esta semana, qué barbaro! las fronteras con el pc a la vera se disipan y sólo dependen de jazztel, telefónica, ono o alguna otra (las minúsculas son con toda la intención) Pero por dios, y como dijo Billy Wallace, nos podrán quitar nuestras tierras, pero no la libertaaad. Pues eso mismo, pero que no nos quiten el cara a cara, que estaremos perdidos!
Mola leerte!
La última, que no quiero trabajar para la construcción a base de ladrillo. Creo que la primera vez que oi la canción de los Pixies fue al ver “El club de la lucha” en su escena final, así que ahí va el enlace por los viejos tiempos (el hecho de que hablen en italiano es por aquello de ampliar horizonte!) http://www.youtube.com/watch?v=KYAmMIAD14k
Enorme “El club de la lucha” y esos fotogramas tan “ilustrativos” (por decir algo) que intercalaron a lo largo de la peli…
Y que vivan los cara a cara! Y los bares!