Dicen los expertos que en Twitter se folla mucho. Sí, eso es lo que dicen.
Sinceramente, llevo en esta red casi 3 años y a estas alturas sólo puedo decir que alguien se está quedando con lo mío.
Siendo honesta, tampoco es que el que se esté quedando con lo mío se esté llevando una cantidad abrumadora de noches de pasión, pero al fin y al cabo, esos encuentros deberían ser para mí, ¿o no?
Pues no, se ve que no. Yo mantengo la teoría de que la vida me ha dado unas cartas con las que he tenido que jugar como he podido. Las cosas como son.
Para empezar, nací en Bilbao. Y aunque sea cierto que el tópico más común sobre los de Bilbao es que nacemos donde nos da la gana, el hecho es que nací allí. ¿Y cuál es el segundo tópico más extendido sobre los bilbaínos? Efectivamente: que no follan. Y esto es tal cual, no os engañeis. A ver si os pensáis que los rumores salen de la nada, que ya lo dice el refranero español “cuando el río suena, agua lleva”.
Pues eso, básicamente, que entre que nosotras somos como somos (ay, las cuadrillas de chicas) y ellos son como son (ay, las cuadrillas de chicos), interesa más comer y beber que el noble arte del apareamiento.
Y con esta genética con la que cargaba yo, ¿podía ir la cosa a peor? Pues sí, fue a peor. ¿Por qué iba yo a estudiar algo como Medicina o Enfermería? No, hombre, no, yo fui a elegir la Ingeniería Industrial… una carrera preciosa y que sin duda repetiría pero, amigos, allí se iba a estudiar y a hacer prácticas en laboratorios hasta altas horas de la noche. Las chicas íbamos “cómodas” para aguantar horas y horas de clases, osciloscopios y circuitos integrados. Y los chicos iban a coger nuestros apuntes mientras suspiraban por las de Derecho, que iban siempre guapísimas y maquilladas porque no se les caía la gota gorda con el calor de los soldadores. Seamos realistas, los ingenieros no somos el top de la seducción.
Y os parecerá una chorrada pero la realidad es que series como “House” o “Anatomía de Grey” tienen lugar en un hospital y no es por casualidad. ¿Cuántas series de enredo amoroso habéis visto que tengan como escenario empresas de ingeniería? Venga, pensad otra vez… seguro que llegáis a la misma conclusión que yo: ninguna.
Así que viendo este panorama, al terminar la carrera (que no tuve la oportunidad de hacer fuera con el consabido ambientillo de colegios mayores) y dado que ni siquiera me dejaron en casa irme de Erasmus, no me quedó más remedio que venir a vivir a Madrid, con la esperanza de que esto cambiara. ¿Y cuál fue mi siguiente genialidad? Entrar en una consultora, en una de esas grandes en las que hay código de vestir y normas no escritas adicionales como que está prohibido tener una pareja dentro de la empresa. Tal cual. Y claro, a mí me pones una norma y en el 99% de las ocasiones, la cumplo. Y mi trabajo no fue parte de ese 1% de ocasiones en las que me dejo llevar.
Tuve que salir de allí corriendo para poder encauzar de nuevo mi vida. Y en eso ando: me metí en Twitter porque me pareció divertido. Y dicen que en Twitter se folla mucho. Y a mí no me ha tocado nada de nada.
Os estáis poniendo las botas a mi costa, ¿no? Bribones…


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