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Glasses & Sweaters (parte 2)

Pues sí, más de un mes después de la parte 1, llega la segunda. No voy a decir que he estado ocupada con otras cosas porque creo que es más que obvio. Diré que he tenido otras prioridades más urgentes.

Como no me gustan las cosas a medias, voy a terminar lo que inicié la última vez que aparecí por aquí. En realidad, el hecho que motivó que creara un post dedicado a mi ropa ya no es relevante porque ha desaparecido. Casi he olvidado cuál era la conclusión a la que llegué en su día, incluso.

Hace un mes mi armario me habló. Vamos a ver, no me habló en el sentido literal de la palabra hablar, sino que lo que hizo literalmente fue “vomitar” camisetas a modo de queja por el peso que sin duda estaba soportando.

Cerca de treinta camisetas, varios pares de zapatos, diversos jerseys y algún pijama después, mi armario se vio liberado de parte de su carga y por fin la balda enferma pudo volver a su sitio.

No voy a entrar en discusiones acerca de si con treinta camisetas arriba o abajo se puede ser más o menos feliz. En mi caso, esas treinta camisetas me hicieron muy feliz en su día y reconozco que ha llegado el momento de dejarlas marchar.

Tampoco voy a entrar en discusiones acerca de ese síndrome de diógenes que parece que tengo y que me impide deshacerme de ropa que hace ya más de dos temporadas que no me pongo. Todas las modas vuelven, ¿cómo no voy a estar preparada, por ejemplo, para cuando se vuelvan a llevar los pantalones de lino?

Definitivamente, el señor Amancio Ortega con sus trapitos tan al alcance de la mano ha hecho estragos tanto en mi cuenta bancaria como en mis baldas. No se lo reprocho, al fin y al cabo, ¿cómo iba a completar si no este post?

Glasses & Sweaters (parte 1)

¿Alguno de vosotros ha probado a depilarse las cejas con unas gafas puestas? Yo sí y os digo que es una maniobra prácticamente imposible. En el poco espacio que queda entre la gafa y la ceja, hay que meter (y apuntar bien) la pinza para tirar del pelo exacto. Un pelo mal elegido y tu diseño cejil se va al carajo.

¿Sabéis cuál es el resultado de pasarte medio cegata una cuchilla mientras te duchas? Efectivamente: un mal afeitado de piernas. No nos engañemos, no conozco a nadie que se duche con gafas. Ni siquiera sé si mis gafas aguantarían sin oxidarse. Y no es por nada, pero las sorpresas que me llevo cuando veo el resultado son espeluznantes… ¡gafas para agua ya!

¿Se os ha ocurrido pensar alguna vez en el pánico que supone no saber quién te está llamando al móvil? Como no lleve las gafas puestas, no tengo ni idea de quién se asoma a esa pequeña ventanita. Últimamente he cogido el teléfono “a ciegas” unas cuantas veces (algo que no me pasaba desde tiempos pre-tecnológicos, cuando sólo había líneas fijas) . He sobrevivido a ello pero el corazón me ha dado más de un vuelco.

¿Os imaginais lo que me supone entrar a una tienda a ver ropa y no ver el precio de los trapitos que me gustan? El pesar que se siente al comprobar que algo no está hecho para tu monedero es indescriptible, máxime si ya te lo has probado y te favorece.

¿Sois conscientes de lo duro que es mirarte al espejo y verte de un tamaño para después, gafas en ristre, volver a mirarte y caer en la cuenta de que en realidad ocupas “un poquito más”? Yo una vez lo hice y me asusté tanto que me juré a mí misma que si no pago por ver una peli de terror en el cine, mucho menos lo voy a hacer gratis en mi casa.

Haciendo memoria, me pusieron gafas con 8 años. Eran rojas y eran preciosas. Entonces pocos niños llevaban gafas en clase y menos como las mías. Aparentemente mi “gran defecto de visión” (oculista dixit) mejoró y dejé de llevarlas unos años. Ahora tengo varios pares. Combinan con mi ropa y me encantan.

Tengo una colección maravillosa de gafas. Eso sí, cada día veo menos.

Ciega pero feliz.

Pulsando el Play: Brian Hunt - Glasses & Sweaters

¿Por qué me tengo yo que enamorar?

Últimamente me entran escalofríos cada vez que oigo en boca de algún/a insensato/a una palabra que, a mi entender, se está poniendo de moda: bipolar.

Dice la Wikipedia que “el trastorno afectivo bipolar (TAB), conocido popularmente como trastorno bipolar y antiguamente como psicosis maníaco-depresiva, es un trastorno del estado de ánimo que cuenta con períodos de depresión repetitivos (fases depresivas) que se alternan con temporadas de gran euforia (fases maníacas)”

Padecer una psicosis maníaco-depresiva suena (siendo lo mismo) infinitamente peor que sufrir un trastorno bipolar, ¿a que sí?

No siendo yo muy amiga de esta expresión, he de confesar que ayer lo pensé al llegar a casa y constatar que el comportamiento de algunos hombres no se merece otra palabra. Hasta el momento yo habría optado por un clásico “no hay quien le entienda”, un tajante “tiene unos cambios de humor insoportables” o incluso un benévolo “será géminis y por eso tiene dos caras”.

Ayer, sin embargo, la palabra “bipolar” se iluminó en mi cerebro como si de un cartel de neón se tratara.

Y es que por lo que se ve, algunos pasan del frío al calor en un santiamén, otros pasan olímpicamente de una servidora y sin embargo me sueltan unas chapas sólo aptas para novias curtidas en estas lides. Da igual lo que yo entrene porque la realidad es que NUNCA conseguiré entenderles y como explicación a la mayoría de estos comportamientos la frase del “ni contigo ni sin tí” ya me empieza a parecer una tortura.

Señores, como diría Mafalda: “paren el mundo, que me quiero bajar”.

Me borro de algunas dinámicas que no conducen a nada y me doy de baja del servicio de suscripción de interminables (por falsas) peroratas a la luz de la luna. Por las noches quiero dormir. Sola, para más señas.

Y luego alguno se pregunta por qué tengo muñecas… la respuesta es bien sencilla: básicamente porque no hablan pero también porque no escriben correos absurdos, ni me llaman con tonterías, ni contactan por el messenger con alguna excusa infumable, ni nada de nada. Son lo que son, en persona (o en plástico, más bien) y no hay más que lo que se ve: sin dobleces, sin intenciones ocultas, sin “bipolaridades”.

De verdad, estoy deseando que llegue pronto el frío, a ver si a alguno se le congelan los dedos y les deja incomunicados una buena temporada.

Pulsando el Play: Los Fresones Rebeldes - ¿Por qué me tengo yo que enamorar?

I will survive

31 de agosto, Día del blog, sería una falta considerable por mi parte no aparecer hoy por aquí.

Hace un calor insoportable en esta ciudad. Cada día es más insoportable, no sé si el calor o la ciudad en sí misma. Vivir Madrid es divertido. Vivir en Madrid, la mayoría de las veces, es divertido. Y cuando no lo es, esta ciudad te traga, te hace sentir sola, te revuelve por dentro hasta convertirte en un animal en constante lucha por la supervivencia.

Sobrevivir a los miedos, sobrevivir a la hipocresía… sobrevivir en lugar de vivir.

Gente de paso abarrota la ciudad. Se vive rápido, se sonríe rápido, se hacen amigos rápido. Y en consecuencia, la decepción llega rápido y las amistades mueren con prisa, en pos de nuevas caras a las que complacer un tiempo.

Esto es un juego y como tal hay que tomárselo. O la ciudad o yo.

Vengo del cine de ver la última de Coixet con un amigo, uno de los de verdad, de los que están para quedarse, de los que se mantienen fieles a sí mismos, de los que (como yo) huye de lo que no es auténtico.

Parece que hoy soy más Miss Understood que nunca.

Me gusta.

Pulsando el play: Eels - Ordinary men (os dejo la letra como parte activa del post)

Well its another warm day
In a city of cold hearts
They all just play the part
Of who they are
And I’m here, On my own
Id rather be alone
than try to be someone that I’m not
And you seem like someone
Who could appreciate the fact
That I’m no ordinary man

And its misunderstood
What you’ve heard about me
I see why you would doubt me but know this
No one has a right
Until they’ve fought my fight
To understand just where I’m coming from
And its that fight that brought me here today
Exactly as i am
No ordinary man

Well its another warm day
In the city of cold hearts
It ends before it starts in their maze
But you, you’re not like that
You know where its at
The only rules you follow are your own
And you seem like someone
Who could appreciate the fact
That I’m no ordinary man

Dance Dance Dance

Ecuador de mis vacaciones. Tenía ganas del norte. Tenía ganas de la gente de siempre. Tenía ganas de planes de los de toda la vida.

Ayer me comentaba una amiga que el año que viene va a centrar sus vacaciones en ir a la playa y salir de fiesta por la noche. En el norte, en casa, con la gente de siempre y con los planes de toda la vida.

Y me dí cuenta de que eso es lo que estoy haciendo yo estos días: absorber los escasos rayos de sol, aprovechar los días de fiesta con olor a mar y sardinas asadas (que tiene su encanto, todo hay que decirlo) y disfrutar el verano como cuando era estudiante.

¿Volviendo a los 20? Hombre, el concepto ha evolucionado un poco gracias a que ya no cuento exclusivamente con la paga de Mr. Understood pero vamos, se le aproxima bastante.

En cualquier caso, lo mejor es que se me pasan las noches bailando. ¿Y qué hay en la vida mejor que bailar cuando estás contenta? Nada.

Esta noche bailaré en pijama. Estará la gente de siempre. Será el plan de toda la vida.

Pulsando el Play: Lykke Li - Dance Dance Dance

Danontzat zara zu geuria

Es tarde. Es tarde y tengo que hacer una maleta. No lo he comentado antes por aquí pero mañana pongo rumbo a New York. Me marcho unos días de vacaciones, de merecidas vacaciones, a ver si desconecto un poco y vuelvo con fuerzas renovadas.

Estoy super contenta, que conste, aunque mañana me pierdo un día histórico. Hace mucho tiempo (quizá demasiado) que no pasaba algo así a mi equipo y justo me lo tengo que perder.

Estaba yo en preescolar cuando un día en el cole nos pasamos toda la mañana dibujando una bandera rojiblanca. Recuerdo que por la tarde nos dieron fiesta y mis padres nos llevaron a mi hermana y a mí cerca del Puente Colgante a ver al Athletic, que iba a pasar en la gabarra por toda la ría desde su desembocadura hasta llegar a Bilbao.

Todavía lo recuerdo: saludaban y nosotras agitábamos la bandera de papel hecha por la mañana con tanto cariño. Había mucha gente y todo el mundo estaba alegre.

Mañana esto mismo podría repetirse. Bueno, esto mismo no: yo calculo que sería algo parecido pero multiplicado por todos los años que llevamos sin ganar nada, es decir, unos 25 o 26. La ciudad entera está volcada, no hay más que ver la foto que saqué el sábado a un cartel en el Metro.

En esta ocasión el rival es fuerte pero si hay algo que me fascina del deporte es precisamente eso: que es un deporte y todo puede pasar. Todo puede pasar, muchachada… ¡todo puede pasar!

Así que cruzaré los dedos en el avión, rezaré aprovechando mi presencia más cercana al cielo que la mayoría de la afición y esperaré ansiosa los mensajes que han quedado en enviarme con los avances del partido.

Por el momento y hasta mi vuelta de los States, os dejo con un “Aupa Athletic!”

Pisces Iscariot

Ya comenté en un post anterior que leer el horóscopo es algo que me encanta hacer.

Aunque sé de sobra que muchas de las supuestas predicciones son inventadas por algún redactor que tiene que llenar líneas de una revista por encargo de sus superiores, hay veces en las que el parecido con la realidad es tal que no puedo dejar de preguntarme si realmente no habrá un estudioso de las cartas astrales detrás de las frases que estoy leyendo.

Ahora bien, desde que empecé a leer el horóscopo del Facebook he de decir que ya no quiero otro.

No sé si tenéis instalada esa aplicación o no (ni siquiera sé si teneis Facebook) pero en cualquier caso os la recomiendo.

El horóscopo del Facebook Caralibro (castellanicemoslo) es el único en el que los nacidos bajo cada uno de los signos comentan a lo largo del día si las predicciones que anuncia la aplicación se están cumpliendo o no.

Son, en su mayoría, chicas que anuncian en tiempo real si han recibido esa llamada de trabajo o si su pareja les ha sorprendido con esas flores que no esperaban.

Se podría hacer todo un estudio sociológico a partir de estos comentarios.

Se podría escribir un libro que recopilase las frases de ánimo que se dan unas a otras, tipo “No te preocupes, ya verás como al final él te da una sorpresa porque a mí el mío ya me la ha dado”.

Se podría montar un consultorio psicológico más que rentable que diera cabida a tratar estos casos.

Dejando los negocios a un lado, yo lo que os quería contar es que para mañana la predicción de mi signo (Piscis) empieza con la siguiente perlita:

If you are single, this could be an incredibly lucky day in the history of your love life.

O lo que es lo mismo:

Si eres soltero, éste podría ser un día increíblemente afortunado en la historia de tu vida amorosa.

¡Tremendo, tremendo, tremendo!

Las chicas ya están comentando activamente que esperan que la predicción se haga realidad (es que hay alguna que dice que lleva ya 25 añitos esperando a que aparezca “él”… toda una vida, vaya)

En fin, sin comentarios.

Puntualmente os informaré mañana de tamaño evento y de si el destino ha conseguido cumplir sus planes…

Ridiculous thoughts

Días ajetreados los que he vivido desde el último post. Tengo mucho por contar y aún más por ordenar en mi cabeza, eso sí, hoy sólo tengo ganas de frases cortas y comentarios relativamente sencillos. Así que… ¿qué os puedo contar?

Que La Buena Vida y sus letras me siguen haciendo mucho daño en el corazón pero que está acostumbrado a cicatrizar.

Que tengo unos zapatos nuevos de charol que me muero de ganas por estrenar.

Que el Russian Red (sí, por fin tengo ese maravilloso rouge made-in-MAC) luce descarado en mi boca.

Que a mi pesar ya tengo la primera marca de moreno agro(wo)man en mis brazos.

Que los moules frites me hacen sonreir.

Que he estado a punto de dar una nueva hermana a Olivia y Casilda pero que la familia numerosa tendrá que esperar.

Que ayer me encontré con mi compañero del instituto y que los vínculos que se crean a los 17 años parecen a día de hoy imborrables.

Que French Navy retumba en mi oficina cada vez que me llaman.

Que tengo una amiga con motivos probados para creer en los príncipes azules.

Que supongo que este post bajará el nivel pero que es mi blog y escribo lo que quiero.

Que volveré con mis historietas en un par de días.

A day in the life

Orzowei me ha pasado esta página y no he podido evitarlo:

Lo sé, no tengo precio como guionista de humor… menos mal que mis responsabilidades laborales van por otros derroteros.

Mil gracias a todos los que hicisteis de mi paranoia cumpleañera un día tan especial.

Me voy de puente y estaré ocupada en Miss Cositas así que os veo a la vuelta.

Cumpleaños total

Nací a eso de la 1:30h de un 14 de marzo de 1978. Desde siempre me ha gustado la noche, creo que lo demostré con creces desde el momento de mi nacimiento.

Mi abuela siempre decía que estuvo rezando para que no naciera en martes y 13. Curiosamente, nací el día de Santa Matilde, que es el nombre de guerra que se ponía ella cuando no quería revelar el suyo a los hombres.

De ella heredé entre otras cosas una pasión desmesurada por los zapatos (nunca se tienen suficientes zapatos, al igual que nunca se tienen suficientes camisetas negras).

El día de mi cumpleaños la mayor ilusión que tenía era ser la primera en felicitarme. Cada año, mientras desayunaba para ir al cole, ella llamaba. Tras el “¡Felicidades!” de rigor preguntaba si era la primera. ¡Claro que sí, siempre lo era!

Tiempo después esto cambió. Se ve que a Mr. Understood también le hacía ilusión ser el primero en felicitar a su hija y ya no le daba pena despertarme a esas tempranas horas a las que él se levanta. Así que durante años, el primero en felicitarme (a eso de las 6 de la mañana) fue él. Por supuesto, mi abuela jamás se enteró de aquello y ella “fue siempre la primera”.

Al cambiarme de ciudad se lo puse complicado al Mr. porque ya no puede entrar a tirarme de las orejas antes de ir a trabajar pero aún así se las arregla para ser el primero. Ahora el que llama mientras desayuno es él. Cosas de padre, supongo.

A escasas horas de mi día (con la petardada que he dado me parece que lo tenéis todos claro) ¿tenéis alguna duda de quién será este año el primero? Se admiten apuestas aunque veo complicado que alguien arrebate el título a mi señor padre…

El resultado os lo daré el domingo, que mañana estaré de cumpleaños total(mente) o total(mente) de cumpleaños.