Una vez, y para sorpresa mía, me llamaron descarada. ¿Descarada yo? ¡Nada más lejos de la realidad! ¡Descaro tuvo quien me lo dijo! Menos mal que yo tenía una cerveza en la mano y ya se sabe que con alcohol las cosas son menos graves y a veces ni se recuerdan al día siguiente. No es éste el caso, por cierto…
Dice la RAE que un descarado es aquél que “habla u obra con desvergüenza, sin pudor ni respeto humano”. No tengo mucho más que añadir: sincera y directa sí, descarada no.
Así que me sentí un poco incomprendida además de injustamente atacada y es que, ¡qué manía tienen algunos con arruinarte el día con comentarios a destiempo!
Lo peor es que esta sensación de incomprensión aparece en el momento menos pensado. Una pregunta incómoda sin pretenderlo, un chiste mal contado con sus correspondientes risas fingidas, un enfado tipo “me hago bicho bola” y… ahí está, eres una completa Miss Understood.
¿Tan diferentes veo yo las cosas en mi mundo de colorines? Parece que sí.
Así que en este blog sólo quiero contar historias a mi manera, hablar del día a día, de las situaciones y las conversaciones que me toca vivir, de pensamientos que me vienen al vuelo y de las personas tan singulares que se cruzan en mi camino.
Más de uno se reconocerá en ellas y sonreirá, porque en el fondo y aunque no lo digamos, en cada uno de nosotros hay un pequeño Miss Understood.

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