Me desperté ayer con una noticia sobre las conclusiones a las que había llegado un estudio realizado en una Universidad catalana sobre las preferencias de los españoles: “los españoles sienten más placer con la comida que con el sexo” reza el titular en el periódico.
¿Tan mal estamos? Repasemos la lista: comer, la familia, viajar, el chocolate y el sexo. Exactamente en este orden.
Preocupante, sinceramente preocupante.
Y mira que a mí me gusta comer (¿no pensaríais que iba a decir “y mira que a mí me gusta el sexo”, no? ) y disfrutar con las delicias gastronómicas que existen en el mundo pero es que situar al sexo en quinta posición de la lista de “proporcionadores de placer” me parece, como poco, excesivo.
Puedo llegar a entender que el sexo con tu pareja se asuma como algo familiar y que disfrutar del sexo mientras se realiza un viaje sea una más que agradable combinación.
Lo que no entiendo, y éste es el punto al que quería llegar, es que el chocolate esté por delante del sexo. Es decir: ¿puede el chocolate, sustitutivo del sexo por excelencia, haberse situado por delante en el top de placeres para los españoles?
¿Una vez más el alumno supera y aventaja al maestro? ¿Nos hemos acostumbrado tanto al premio de consoladorconsolación que ya no nos acordamos de lo que esconde el quinto puesto del ranking?
Personalmente, tengo la sensación de que la gente a la que se pregunta para hacer este tipo de estudios intenta ser tan políticamente correcta que jamás situaría al sexo por delante de otros pequeños placeres de la vida como estar en familia o viajar, pero sólo por quedar bien o por cumplir.
Eso sí, me hubiera encantado ver los titulares si en lugar del quinto, el sexo hubiese ocupado el primer lugar de la lista. Bueno, ¡qué digo los titulares!… al pleno de la Iglesia rasgándose las vestiduras, a los partidos más conservadores organizando marchas a favor de los valores tradicionales, a los menos conservadores defendiendo que “por fin somos modernos”, a las marcas de anticonceptivos frotándose las manos, etc.
Hay que asumirlo: así somos y por eso tenemos estos estudios. En Noruega probablemente sea noticia la situación de los salmones en cautividad. En España gusta comer, sobre todo chocolate. No hay más que ver las tartas clásicas de todas las despedidas de soltero: puro chocolate, ¿verdad?


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