Hoy hablaba con mi amiga Jade sobre los favoritos implícitos.
En realidad la idea no es mía. Me la contaron en un curso hace años y reconozco que desde entonces me ha orientado en más de una ocasión.
La técnica sirve en esas ocasiones en las que tienes que decidirte entre una cosa u otra. Eligiendo una hay que, obligatoriamente, prescindir de la otra.
En realidad lo que viene a demostrar el experimento es que siempre hay lo que se llama un “favorito implícito”. ¿Y qué es un favorito implícito? Es el favorito, tu preferido, aunque no lo quieras admitir o sacar a la luz, aunque no quieras aceptarlo, aunque te resistas. Es tu favorito y punto, sin discusiones.
Por poner un ejemplo cercano, imaginad que estáis en una tienda y dudáis entre llevaros una camiseta roja y llevaros una azul. No tenéis dinero para las dos, por lo que hay que elegir y sois incapaces de decidir, así que una amiga dice “llévate la roja”. Ésa es la frase mágica: “llévate la roja”.
Si vuestro favorito implícito fuera la camiseta roja, encontraríais que la amiga en cuestión no sólo es buena amiga sino que además está totalmente en sintonía con vosotros.
Por el contrario, si el favorito implícito fuera la camiseta azul, pensaríais que la amiga en cuestión no tiene razón y que “cómo se le ocurre plantear que te lleves la azul cuando la que en realidad es bonita es la roja”. Así de sencillo. El favorito implícito aparece cuando alguien externo a la situación nos hace elegir. El simple hecho de vernos forzados a elegir algo que en realidad no queremos hace aparecer en nosotros una sensación grande de desasosiego.
El ejemplo, aunque sencillo, es ilustrativo y os aseguro que funciona a la hora de optar por una cosa u otra. Sobre todo funciona porque nunca se elige lo que realmente no se quiere elegir, eso es lo bueno, que no hay lugar para la equivocación o el reproche personal.
Y esto es así para tantas y tantas cosas. Y cuando se elige mal una y otra vez (y siempre eligiendo lo mismo) realmente no se trata de un error sino de algo que se quiere hacer porque es nuestro “error implícito favorito”.
El secreto está en aceptarlo, bien lo sabe Sheryl Crow.


dicho asi parece facil, pero y si las dos opciones te suenan igual de mal?? debe ser que hoy tengo el dia un pelin negativo (me ha tocado madrugar)
el tiempo pasa y con él los favoritos implicitos cambian, o no
he comido con mi favorito electo
y he cenado con mi favorito implicito nunca reconocido
miss understood llevabas razon, no me dijiste que cogiera la azul
tú siempre tuviste claro que mi color era el rojo
gracias
A veces los favoritos implícitos se diluyen, sin más.
@Jade, tu color estaba clarísimo desde el principio, al menos para mí. Las gracias son mutuas, en este caso por tener tú tan claro cuál no tiene que ser mi color…