Archive for the 'Miss Teorías' Category

Deshojando la margarita

Visto en el fantástico blog de Montt:

Y es que en esto del amor, nunca se sabe cómo acertar…

Aquí vivía yo

Ayer tuve la tradicional reunión de Navidad con mis amigas de Madrid. Nuestra cena mensual, que celebramos ya desde hace siete largos años, se sigue manteniendo en plena forma. ¡Larga vida a la SCCS!

Después de los postres, tocó el inevitable balance que se hace cada año por estas fechas. La mayoría de ellas están felices con lo que les ha deparado el 2009: maridos, bebés, vidas en pareja, nuevos trabajos y en general, buenos momentos. Merecidísimos todos ellos, así que, bienvenidos sean.

Yo no supe muy bien cómo calificar este año que nos abandona en apenas diez días.

Ya lo comentaba hace tiempo: este año he vivido una larga etapa de tiempos convulsos. Por una parte, el 2009 me ha dejado recuerdos como la boda de mi hermana, viajes, muchísimos conciertos y planes con amigos, la vuelta a mi adolescencia en verano, el reencuentro con viejas amistades y ya, hacia el final de año, una mentalidad más positiva y con ganas de recibir al 2010 con la mejor de mis sonrisas.

Si todo esto es bueno, el 2009 también me ha dejado momentos muy amargos. Ha sido un año de choque, de desilusiones personales, de grandes decepciones llegadas de la mano de amigos que consideraba mejores. He estado a punto de perder a una buenísima amiga mía por culpa de una enfermedad terrible que hoy (por fin, hoy es ESE día) damos por superada. Yo también me he sentido enferma tres meses, débil, triste y temerosa. En realidad esto último no es malo: me ha servido para pensar, para darme cuenta de infinitos detalles, para ser plenamente consciente de quién soy y de dónde quiero estar.

Hay quien llama a esto madurar. Yo prefiero decir que por fin puedo ver, que me han quitado la venda que cubría mis ojos y que ya puedo distinguir todas las tonalidades de color, hasta el punto (por ejemplo) de que la maldición del azul indigo que pesaba sobre mi, jamás volverá a surtir efecto.

El caso es que se habla mucho de la crisis de los 40 pero yo creo que también existe una crisis tácita -y no aceptada como tal- a los treintaypocos: una crisis más revolucionaria en lo personal, una revolución más directa de lo íntimo, una autoconsciencia implacable.

Muchos de mis amigos en esta franja de edad han sufrido este año grandes cambios personales motivados, precisamente, por responderse honestamente a estas preguntas: ¿quién soy?, ¿qué estoy haciendo? y ¿qué quiero hacer?

El abrumador resultado se resume en: rupturas amorosas, cambios de ciudad, abandono de la vida conocida para dedicarse a la autocomplacencia, giro laboral hacia trabajos que colaboren a salvar “este mundo en el que vivimos”.

¡Ojo! No todo es tan drástico. También tengo amigos que resumen su honesto resultado en planes de futuro totalmente en línea con lo que viven en la actualidad.

Quizá porque me ha pasado un poco de todo, no sepa muy bien cómo calificar a este 2009. Creo que lo voy a dejar como un año de transición entre etapas. Será el año en que vi la luz, el año en que una alcantarilla se cruzó en mi camino, el año triste y feliz, el año feliz y triste. Una especie de símbolo de yin-yang perfecto y armónico en el que han convivido buenos y malos momentos por igual.

Emulando a esas portadas que Aramburu hizo para Le Mans, cierro este post con la primera de las letras.

Pulsando el Play: Le Mans - Aquí vivía yo

You rock! You rule!

Siempre me ha encantado esta viñeta de Jennifer Berman que hoy viene a cuento porque, tal y como hablaba ayer con Mistinguette, la amistad es algo que muchas veces damos tan por sentada que no valoramos como se merece.

Amistades viejas y otras más recientes, no por ello menos importantes; unas cerca y otras lejos, no por ello menos estrechas.

¿Que por qué somos amigos? Porque a pesar de todo “I rock and you rule”.

¿Por qué me tengo yo que enamorar?

Últimamente me entran escalofríos cada vez que oigo en boca de algún/a insensato/a una palabra que, a mi entender, se está poniendo de moda: bipolar.

Dice la Wikipedia que “el trastorno afectivo bipolar (TAB), conocido popularmente como trastorno bipolar y antiguamente como psicosis maníaco-depresiva, es un trastorno del estado de ánimo que cuenta con períodos de depresión repetitivos (fases depresivas) que se alternan con temporadas de gran euforia (fases maníacas)”

Padecer una psicosis maníaco-depresiva suena (siendo lo mismo) infinitamente peor que sufrir un trastorno bipolar, ¿a que sí?

No siendo yo muy amiga de esta expresión, he de confesar que ayer lo pensé al llegar a casa y constatar que el comportamiento de algunos hombres no se merece otra palabra. Hasta el momento yo habría optado por un clásico “no hay quien le entienda”, un tajante “tiene unos cambios de humor insoportables” o incluso un benévolo “será géminis y por eso tiene dos caras”.

Ayer, sin embargo, la palabra “bipolar” se iluminó en mi cerebro como si de un cartel de neón se tratara.

Y es que por lo que se ve, algunos pasan del frío al calor en un santiamén, otros pasan olímpicamente de una servidora y sin embargo me sueltan unas chapas sólo aptas para novias curtidas en estas lides. Da igual lo que yo entrene porque la realidad es que NUNCA conseguiré entenderles y como explicación a la mayoría de estos comportamientos la frase del “ni contigo ni sin tí” ya me empieza a parecer una tortura.

Señores, como diría Mafalda: “paren el mundo, que me quiero bajar”.

Me borro de algunas dinámicas que no conducen a nada y me doy de baja del servicio de suscripción de interminables (por falsas) peroratas a la luz de la luna. Por las noches quiero dormir. Sola, para más señas.

Y luego alguno se pregunta por qué tengo muñecas… la respuesta es bien sencilla: básicamente porque no hablan pero también porque no escriben correos absurdos, ni me llaman con tonterías, ni contactan por el messenger con alguna excusa infumable, ni nada de nada. Son lo que son, en persona (o en plástico, más bien) y no hay más que lo que se ve: sin dobleces, sin intenciones ocultas, sin “bipolaridades”.

De verdad, estoy deseando que llegue pronto el frío, a ver si a alguno se le congelan los dedos y les deja incomunicados una buena temporada.

Pulsando el Play: Los Fresones Rebeldes - ¿Por qué me tengo yo que enamorar?

I will survive

31 de agosto, Día del blog, sería una falta considerable por mi parte no aparecer hoy por aquí.

Hace un calor insoportable en esta ciudad. Cada día es más insoportable, no sé si el calor o la ciudad en sí misma. Vivir Madrid es divertido. Vivir en Madrid, la mayoría de las veces, es divertido. Y cuando no lo es, esta ciudad te traga, te hace sentir sola, te revuelve por dentro hasta convertirte en un animal en constante lucha por la supervivencia.

Sobrevivir a los miedos, sobrevivir a la hipocresía… sobrevivir en lugar de vivir.

Gente de paso abarrota la ciudad. Se vive rápido, se sonríe rápido, se hacen amigos rápido. Y en consecuencia, la decepción llega rápido y las amistades mueren con prisa, en pos de nuevas caras a las que complacer un tiempo.

Esto es un juego y como tal hay que tomárselo. O la ciudad o yo.

Vengo del cine de ver la última de Coixet con un amigo, uno de los de verdad, de los que están para quedarse, de los que se mantienen fieles a sí mismos, de los que (como yo) huye de lo que no es auténtico.

Parece que hoy soy más Miss Understood que nunca.

Me gusta.

Pulsando el play: Eels - Ordinary men (os dejo la letra como parte activa del post)

Well its another warm day
In a city of cold hearts
They all just play the part
Of who they are
And I’m here, On my own
Id rather be alone
than try to be someone that I’m not
And you seem like someone
Who could appreciate the fact
That I’m no ordinary man

And its misunderstood
What you’ve heard about me
I see why you would doubt me but know this
No one has a right
Until they’ve fought my fight
To understand just where I’m coming from
And its that fight that brought me here today
Exactly as i am
No ordinary man

Well its another warm day
In the city of cold hearts
It ends before it starts in their maze
But you, you’re not like that
You know where its at
The only rules you follow are your own
And you seem like someone
Who could appreciate the fact
That I’m no ordinary man

Love?

Tercera llamada que atiendo en el día en relación a mi reciente solicitud de portabilidad.

Tras diez largos años con la misma Operadora abandono el barco para irme a la competencia, en busca de un terminal mejor y una tarifa que me permita ahorrar lo suficiente como para, con suerte, darme algún caprichito en las tiendas de la trendy calle Ballesta cada mes.

Hasta hace un cuarto de hora estaba altamente indignada con el trato que mi todavía actual proveedora de servicios me estaba dispensando (que parece ser que diez años pagando no son nada).

Y digo que ha sido hasta hace un cuarto de hora porque la enésima señorita que me ha puesto en espera ha enchufado una canción que sin duda ha aligerado el momento. No me vais a creer pero resulta que la tenía elegida para un post aún por perfilar.

Dado que la ocasión la pintan calva, aquí voy: visto en xkcd hace unos días, me encantó esta singular definición del “estar bien con alguien”.

En contra del reloj, robando el mínimo tiempo al tiempo por estar contigo un poco más. ¿Se puede ser mejor ladrón?

Pulsando el Play: Sunflowers - Love?

1234

La semana pasada me enteraba por @chemaaa de que íbamos a vivir un momento único: a las 12:34:56h del viernes 7 de agosto (mes octavo) del año 2009 se daría la combinación única 123456789.

Curioso, curiosísimo. Al menos eso pensé yo.

Y como no podía ser de otra manera sabiendo lo que me gustan a mí los conjuros y los rituales se me ocurrió que a lo mejor ese momento mágico podría ser aprovechado como algo que atrajera la buena suerte y, por lo tanto, cualquier deseo formulado en ese instante se cumpliría.

Al final, de tan liada que estaba en el trabajo, el momento único llegó y pasó sin pena ni gloria. Una lástima, me quedé sin deseo cumplido.

Todo esto me ha traído a la cabeza un viaje que hice hace años con mis amigas, imaginad el plan: seis chicas en una furgoneta enorme, haciendo amigos en los atascos y dispuestas a pasar una semana de juerga por la costa mediterránea. Irrepetible.

E irrepetible fue también el momento en que pasamos por el Meridiano de Greenwich en la A2.

Una de mis amigas se sacó de la manga la historieta de que si al pasar por debajo del arco formulábamos un deseo y justo en ese preciso momento levantábamos los pies del suelo y poníamos en alto las manos, el deseo se cumpliría.

Yo no sé si íbamos aburridas o si es que todas teníamos ganas de que se nos concedira una especie de gracia divina pero el hecho es que al pasar por el punto marcado como “mágico” todas formulamos nuestro deseo. Y cuando digo todas, es todas, conductora incluída.

Así que ahí nos véis: seis jovenzuelas descerebradas pensando en imposibles, en una furgoneta enorme sin ningún tipo de control ni al volante, ni a los pedales (menos mal que era una recta).

Tuvimos diversión por lo menos para media hora de viaje con esta historia.

Yo ni me acuerdo de si el deseo se cumplió, eso es lo de menos. Lo que de verdad importa es que después de aquello, cada vez que paso por la A2 y me topo con el arco, formulo un deseo y levanto pies y manos con la esperanza casi infantil de que se cumpla. Enternecedor ¿a que sí?

Pues acordaos de mí la próxima vez que paséis por allí y aprovechad la ocasión, que nunca se sabe lo que los puntos mágicos son capaces de lograr…

Pulsando el Play: Feist - 1234

Danontzat zara zu geuria

Es tarde. Es tarde y tengo que hacer una maleta. No lo he comentado antes por aquí pero mañana pongo rumbo a New York. Me marcho unos días de vacaciones, de merecidas vacaciones, a ver si desconecto un poco y vuelvo con fuerzas renovadas.

Estoy super contenta, que conste, aunque mañana me pierdo un día histórico. Hace mucho tiempo (quizá demasiado) que no pasaba algo así a mi equipo y justo me lo tengo que perder.

Estaba yo en preescolar cuando un día en el cole nos pasamos toda la mañana dibujando una bandera rojiblanca. Recuerdo que por la tarde nos dieron fiesta y mis padres nos llevaron a mi hermana y a mí cerca del Puente Colgante a ver al Athletic, que iba a pasar en la gabarra por toda la ría desde su desembocadura hasta llegar a Bilbao.

Todavía lo recuerdo: saludaban y nosotras agitábamos la bandera de papel hecha por la mañana con tanto cariño. Había mucha gente y todo el mundo estaba alegre.

Mañana esto mismo podría repetirse. Bueno, esto mismo no: yo calculo que sería algo parecido pero multiplicado por todos los años que llevamos sin ganar nada, es decir, unos 25 o 26. La ciudad entera está volcada, no hay más que ver la foto que saqué el sábado a un cartel en el Metro.

En esta ocasión el rival es fuerte pero si hay algo que me fascina del deporte es precisamente eso: que es un deporte y todo puede pasar. Todo puede pasar, muchachada… ¡todo puede pasar!

Así que cruzaré los dedos en el avión, rezaré aprovechando mi presencia más cercana al cielo que la mayoría de la afición y esperaré ansiosa los mensajes que han quedado en enviarme con los avances del partido.

Por el momento y hasta mi vuelta de los States, os dejo con un “Aupa Athletic!”

Pisces Iscariot

Ya comenté en un post anterior que leer el horóscopo es algo que me encanta hacer.

Aunque sé de sobra que muchas de las supuestas predicciones son inventadas por algún redactor que tiene que llenar líneas de una revista por encargo de sus superiores, hay veces en las que el parecido con la realidad es tal que no puedo dejar de preguntarme si realmente no habrá un estudioso de las cartas astrales detrás de las frases que estoy leyendo.

Ahora bien, desde que empecé a leer el horóscopo del Facebook he de decir que ya no quiero otro.

No sé si tenéis instalada esa aplicación o no (ni siquiera sé si teneis Facebook) pero en cualquier caso os la recomiendo.

El horóscopo del Facebook Caralibro (castellanicemoslo) es el único en el que los nacidos bajo cada uno de los signos comentan a lo largo del día si las predicciones que anuncia la aplicación se están cumpliendo o no.

Son, en su mayoría, chicas que anuncian en tiempo real si han recibido esa llamada de trabajo o si su pareja les ha sorprendido con esas flores que no esperaban.

Se podría hacer todo un estudio sociológico a partir de estos comentarios.

Se podría escribir un libro que recopilase las frases de ánimo que se dan unas a otras, tipo “No te preocupes, ya verás como al final él te da una sorpresa porque a mí el mío ya me la ha dado”.

Se podría montar un consultorio psicológico más que rentable que diera cabida a tratar estos casos.

Dejando los negocios a un lado, yo lo que os quería contar es que para mañana la predicción de mi signo (Piscis) empieza con la siguiente perlita:

If you are single, this could be an incredibly lucky day in the history of your love life.

O lo que es lo mismo:

Si eres soltero, éste podría ser un día increíblemente afortunado en la historia de tu vida amorosa.

¡Tremendo, tremendo, tremendo!

Las chicas ya están comentando activamente que esperan que la predicción se haga realidad (es que hay alguna que dice que lleva ya 25 añitos esperando a que aparezca “él”… toda una vida, vaya)

En fin, sin comentarios.

Puntualmente os informaré mañana de tamaño evento y de si el destino ha conseguido cumplir sus planes…

5 years time

La semana pasada un twittero/plurkero puso esta canción (por cierto, ayer la oí en un anuncio en Cuatro) y al escuchar su letra me vino a la cabeza una teoría que comparto absolutamente con mi amiga Campanilla, que dicho sea de paso, es una gran sabia.

En la clásica historia chico-conoce-a-chica no puede haber más diferencias entre cómo se comportan ellos y cómo lo hacen ellas. Es impresionante ver (y vivir sufrir) la riada de sentimientos películas en la cabeza que se desencadena por una simple toma de contacto. Generalmente más en las mujeres que en los hombres. Bueno, qué digo generalmente… el 98% de las ocasiones en las mujeres frente al 2% en los hombres.

Y es que las mujeres tenemos esa asombrosa capacidad de ver algo donde no hay nada, de inventar pensamientos y voluntades de otros, de imaginar el futuro o de adivinar el motivo que lleva a alguien a reaparecer. Sí, sí, todas esas cosas somos capaces de hacer (es que tenemos poderes, por si no lo sabíais, chicos)

La gran y terrible consecuencia de todo esto es que en el hipotético caso en que él se decidiera por fin a plantearnos una cita nosotras ya llevaríamos una serie de semanas saliendo con él en nuestra cabeza.

¿Que por qué? Pues porque exactamente para ese momento habremos analizado cada palabra de su última señal de vida, se la habremos contado a nuestro círculo más íntimo de amigas (¿digamos unas 5?), probablement se lo habremos contado a nuestro amigo más cercano porque queremos la opinión de un hombre al respecto, habremos imaginado cómo sería su llamada, nos habremos cabreado porque no llamaba, habremos comentado con nuestro círculo más íntimo de amigas (ampliado ya a 10) que el impresentable todavía no se ha dignado a llamar, habremos mendigado una palabra de ánimo a ese amigo hombre, habremos salido a buscar en las tiendas algo que ponernos para ese día, habremos consultado el posible modelo con nuestro círculo más íntimo de amigas (esto ya alcanza por lo menos a 15 consejeras) y no habremos pedido el día libre en el trabajo para estar estupendas, pues casi de milagro…

Aunque algo exagerado (lo reconozco) parte de razón hay en el párrafo anterior. Ahora bien, y aquí voy a defender a las chicas, esta parafernalia de pensamiento que tenemos a veces os viene de maravilla a los hombres. Y os viene de maravilla porque lo mismo pensamos en positivo sobre nuestro futuro en común que pensamos en positivo sobre nuestro no-futuro en común.

Que levante la mano (o bueno, que lo deje escrito en los comentarios) toda aquella que en alguna ocasión haya pronunciado frases del tipo “seguro que está hasta arriba de trabajo y por eso no me llama” o “estoy convencida de que tenía algún compromiso ineludible y por eso no puede quedar”.

¡Ja! ¡Tonterías de las grandes! No llaman porque no quieren llamar y no quedan porque no quieren quedar y nosotras les excusamos a la mínima, con esa inventiva que Dios nos ha concedido. Y lo peor es que es precisamente esa inventiva que tenemos la que les hace seguir aprovechándose de la ventaja que les otorgamos… ¡Qué bien les viene a los hombres que seamos como somos!

La imaginación desbordante es la única explicación a que chicas hechas y derechas estén perdiendo el tiempo (sí, eso es lo que he dicho: perdiendo el tiempo) en inventarse historias que justifiquen lo injustificable.

Así que lindas flores, desde aquí mi consejo: son tiempos de aparición de historias. Elegid bien a vuestros zánganos, que es primavera y está el jardín lleno…