Primer post de 2011 y por primera vez voy a emplear el blog para quejarme de algo. Quejarme en serio, no esas quejas tontas que suelo tener yo…
El año pasado, por el primer aniversario del blog, decidí regalar una pequeña chapa a todo aquel que me la pidiera, como una forma de agradecer que, de alguna u otra manera, se hubiera pasado por el blog en un momento puntual o incluso (los más atrevidos) hubiera participado con sus comentarios.
Pedí a un amigo que me fabricara las chapas y las envié a todo el mundo. Quiero que quede claro que es un hecho totalmente desinteresado, que lo hago por placer y que me supone un pequeño esfuerzo al tener que preparar los envíos y llevarlos a Correos.
Es algo que, repito, lo hago como agradecimiento a todos los que han decidido pasarse por este rincón.
No pido nada a cambio. Me vale con un simple “gracias”. Nada más y nada menos. Pero ¡ay, amigos, qué cara se vende esta palabra!
Hará cosa de un mes, me llegó un e-mail de una chica solicitando una chapa. En su momento no contesté al correo porque lo dejé pendiente de contestar y con lo desastre que soy, se quedó en eso: pendiente.
Ayer me llegó otro correo solicitando una chapa, esta vez de un tuitero encantador.
Una cosa me hizo recordar la otra y aproveché para contestar a ambos que en cuanto tuviera de nuevo chapas en mi poder (me están haciendo una nueva remesa) se las haría llegar, indicando a ambos que me dieran su dirección para enviársela.
Finalmente la entrega al chico la haré en mano, con una cerveza de desvirtualización de ésas que me gustan tanto. Antes de llegar al punto de cambiar chapa por cerveza, él me preguntó por el importe de la chapa (que por si no queda claro, es gratis) y me dio las gracias repetidas veces.
Por su parte, la chica me ha contestado hoy. Un e-mail que contenía exclusivamente una línea con su dirección. Enviado desde su iPad, eso sí. Supongo que no habrá tenido más tiempo libre porque está demasiado ocupada con su juguete de Reyes y que ésa es la única razón por la que en su e-mail se echan en falta signos básicos de educación como un “hola”, un “saludos” y la palabra mágica que da acceso a la chapa: “gracias”.
Yo, si tuviera un iPad estaría ahora mismo tan entretenida haciéndome con él que no tendría ni tiempo de escribir este post. Pero resulta que no lo tengo, así que en esto me hallo ahora mismo.
Señorita del iPad: no te conozco de nada y tú a mí tampoco. Lo único que pido es un poco de educación. No somos amigas ni lo seremos jamás pero la educación es algo que no debería perderse, por muy ocupada que estés con otras cosas y a pesar de estar hablando con una completa desconocida. Es más, quizá por estar hablando con una desconocida, deberías mantener tu estándar de educación en los niveles más altos.
Nadie te pide que seas el colmo de la simpatía con una desconocida pero dado que vivimos en una sociedad civilizada (al menos la mayor parte del tiempo) deberías saber que hay unos mínimos que se nos exigen como integrantes de la misma.
Yo soy de cumplir mi palabra y no hacerlo me revuelve el estómago así que te enviaré la chapa. Es el precio que tengo que pagar por estar en la web. Por otra parte, no sé si debería enviar la chapa a alguien que, a todas luces, no valora de ningún modo a quien se la está enviando.
La respuesta en una semana o dos, en cuanto tenga la remesa lista para enviar pero… ¿qué haríais vosotros?
* Aprovecho para recordar que no me olvido de los participantes en el post de los grupos escondidos y que el detallito llegará.
Comentan