Estoy aún aterrizando del Primavera Sound y creo que hasta mañana no estaré del todo recuperada de estos días por Barcelona.
Han sido, como siempre, días intensos e inolvidables. No voy a hacer un resumen de los conciertos que he visto, ni voy a volver a enumerar los muchísimos problemas que ha habido con las tarjetas de acceso, las colas, las escasas barras, las colas, los desplazamientos kilométricos y sí, las colas. Eso lo dejo para profesionales y aficionados con criterio.
Me quedo con mis historietas. De los festivales lo que más me gusta es que cada uno vive el suyo a su manera. No hay dos iguales.
He decidido que si algún día me caso, quiero que Jarvis Cocker pare un concierto para que me pongan el anillo. Se acabó eso de hincar rodilla en lugares recónditos. Quiero a Jarvis (y esto es en todos los sentidos).
El hotel de este año ha sido mi victoria particular, justo a la salida del Forum, para poder caerme muerta al mínimo signo de cansancio. Así se pueden vivir 100 años. O bueno, a lo mejor 100 no, pero sí 40. Eso nos ha contado mi amiga Cordobita: al parecer los abuelos de una amiga suya llevan 40 añazos viviendo en un hotel. Menudas risas nos echamos imaginándonos el momento en el que en recepción les preguntasen si “habían tomado algo del minibar” (enorme Mister Canas).
A lo mejor no es tan gracioso contado así, tomaos 3 Moritz y supongo que algo os ayudará. Y sí, por fin la he probado y sí, me ha gustado mucho. A quien corresponda: quiero un festival patrocinado por esta cerveza. Gracias.
En cualquier caso, lo que sí que he saciado ha sido mi sed de famoseo. Ya sabéis que soy tremendamente groupie, mitómana o fan (llamadlo como queráis). Se me escapó Jarvis el sábado por la mañana saliendo del hotel pero a cambio fiché por allí a La Bien Querida, a Felipe (Fresones, Cola Jet Set, etc), los Hidrogenesse recomendándonos qué vinilos comprar y cómo no, a mis adoradísimas Nosoträsh, que me dedicaron un disco y con las que estuvimos hablando un rato. Nunca sabes de lo que vas a hablar con alguien de quien eres admiradora así que jamás imaginamos que hablaríamos con ellas de nuestros problemas con los empachos y de lo mayores que nos hacemos.
Las que no han envejecido (o al menos lo han hecho de una forma estupenda) han sido las canciones del “Popemas”, que sonaron maravillosas y casi me sacan una lagrimilla. Para mí ha sido uno de los momentos más especiales del festival, al lado de amigos que iban a venir desde el principio (love you!) y otros que se apuntaron en el último momento y creo que no se arrepintieron.
Fenomenal también Sufjan Stevens (¡para mi próximo truco necesito unas alas gigantes!), la magia de PJ Harvey, los bailes que nos echamos con Javiera Mena, la bola gigante de The Flaming Lips, la cara de alguno viendo a Grinderman,…
Y cómo no, va a ser imposible olvidar a todos los que nos encontramos por allí: amigos venidos desde Mexico o Londres e incluso desde Bilbao, tuiteros a los que puse cara, tuiteros a los que quise ver y al final no vi (hay que organizarse mejor la próxima vez), tuiteros a los que leí y cómo no, el trío más maravilloso que se puede una encontrar en una habitación de hotel. ¡Que vivan los Gin&Tonics después de una buena paella!
¿Sabéis qué le decía Isabel Pantoja a Paquirri cuando volvía de cazar? “-Paco, los zapatos”.
All things go, all things go…
chicago-sufjan-stevens
Comentan