Monthly Archive for September, 2009

You rock! You rule!

Siempre me ha encantado esta viñeta de Jennifer Berman que hoy viene a cuento porque, tal y como hablaba ayer con Mistinguette, la amistad es algo que muchas veces damos tan por sentada que no valoramos como se merece.

Amistades viejas y otras más recientes, no por ello menos importantes; unas cerca y otras lejos, no por ello menos estrechas.

¿Que por qué somos amigos? Porque a pesar de todo “I rock and you rule”.

Eleanor Rigby puts her boots on?

Leo hoy en el periódico que se ha muerto Lucy, la de los diamantes en el cielo.

Mi amigo Sueños Polares me preguntó una vez cuál era mi canción favorita de los Beatles. Difícil pregunta, ¿verdad?

Él tiene una teoría curiosa. Si se le pregunta por su canción preferida de los Beatles su respuesta será: “la última que he escuchado”. Dice, y no le falta parte de razón, que son tan buenos que cada vez que oyes una canción piensas que es la mejor y, si acto seguido escucharas otra, volverías a pensar “ah, no, ésta es la mejor, ésta es mi preferida”. Algo que, como es de suponer, se caería por tierra con la siguiente canción que escucharas.

Mi respuesta es menos ambigua ya que desde que la escuché por primera vez, y a pesar de que hay muchas (muchísimas) que me gustan, mi preferida siempre ha sido “Eleanor Rigby”. Me gusta la letra, me gustan las cuerdas que suenan en la canción y me gusta cómo la canta Paul. Es una canción triste pero me atrapa cada vez que suena.

Otra Eleanor, la de las botas, también me engancha cuando la oigo, esta vez en boca de Franz Ferdinand. Algo melancólica, la canción se sale del habitual y más enérgico estilo del grupo. Desde luego, es diferente. Supongo que por eso me gusta.

A la misma Eleanor está dedicado “Sound bites“, el libro de Alex Kapranos (cantante del grupo). Dejando a un lado el hecho de que nadie le haya corregido para decirle que se dice pintxos en lugar de pinxos cuando se habla de San Sebastian, el libro es todo un anecdotario gastronómico recogido a lo largo de un año de gira mundial.

Sebas dice que serán los U2 del futuro. Yo preferiría que fueran los Beatles del futuro con sus Eleanor comunes y así dejamos el puesto de U2 a los Killers, ¿no? Estoy deseando ver a Joaquín Reyes haciendo un Celebrities del señor Flowers…

Encuentros

El lunes me encontré con una nueva responsabilidad en el trabajo. Me va a suponer unas cuantas horas de más pero confío en que sean horas gratificantes. Yo al menos me lo planteo como algo más que positivo y como una nueva ilusión en mi día a día, una especie de reconocimiento al trabajo desempeñado hasta la fecha. Estoy contenta.

El martes me encontré con unas vacaciones inesperadas. A finales de octubre me iré a disfrutar del sol en las Canarias. Sólo serán unos días pero serán más que suficientes para recuperar tono de moreno (fundamental), descansar, hacer turismo, disfrutar de la familia y desconectar de todo. Estoy contenta.

El miércoles me encontré con una amiga del instituto. Algo inusual, ciertamente, ya que nos encontramos en la cola de la consulta de un médico. Fui a una visita rutinaria y la sorpresa fue enorme. Hacía años que no nos veíamos y el encuentro fue emocionante. Nos volveremos a ver en breve, sin depender del destino. Estoy contenta.

El jueves me encontré bien. Tampoco me lo esperaba pero así fue: no tuve nauseas, no tuve dolores, no tuve mala gana. Pude comer y pude volver a disfrutar comiendo. Ha sido, por descontado, la mejor noticia de la semana. Sigo mejorando y espero poder tomarme una cerveza el próximo fin de semana para celebrarlo. Estoy MUY contenta.

El viernes me encontré con Pi y Mr. Dana Lee en el concierto de Elvis Perkins. Estaba yo con Queens, charlando tranquilamente entre el telonero y el señor Perkins y de repente les divisé a escasos metros. Era lo último que hubiera esperado. Una sorpresa más que agradable que se prolongó hasta que, tras haber visto al mismísimo Parada, puse rumbo al cumpleaños de Campanilla. También encontré una futura prima para mis Blythe, pero ésa es otra historia. En cualquier caso, estoy contenta.

El sábado me encontré con un vestido nuevo. Fue algo no planeado, simplemente surgió el encuentro. En realidad me confundí y entré a una tienda pensando que entraba en otra (es lo que tiene ser una despistada de marca) así que ya que estaba dentro, no tuve más remedio que echar una ojeada. Y hete aquí que allí estaba el vestidito, esperando a ser encontrado. Me lo llevé a casa con todo el amor posible. Tengo que encontrar ahora la ocasión para llevarlo. Creo que esto me costará menos que haber encontrado el propio vestido. Esta nueva compra me deja, cómo no, contenta.

Hoy domingo me he encontrado con un e-mail diciéndome que Lola ya está en camino. Estoy contenta, estoy muy contenta y con esta noticia doy por terminada mi semana.

Os dejo la canción con la que abrió el viernes Elvis Perkins: While you were sleeping

¿Por qué me tengo yo que enamorar?

Últimamente me entran escalofríos cada vez que oigo en boca de algún/a insensato/a una palabra que, a mi entender, se está poniendo de moda: bipolar.

Dice la Wikipedia que “el trastorno afectivo bipolar (TAB), conocido popularmente como trastorno bipolar y antiguamente como psicosis maníaco-depresiva, es un trastorno del estado de ánimo que cuenta con períodos de depresión repetitivos (fases depresivas) que se alternan con temporadas de gran euforia (fases maníacas)”

Padecer una psicosis maníaco-depresiva suena (siendo lo mismo) infinitamente peor que sufrir un trastorno bipolar, ¿a que sí?

No siendo yo muy amiga de esta expresión, he de confesar que ayer lo pensé al llegar a casa y constatar que el comportamiento de algunos hombres no se merece otra palabra. Hasta el momento yo habría optado por un clásico “no hay quien le entienda”, un tajante “tiene unos cambios de humor insoportables” o incluso un benévolo “será géminis y por eso tiene dos caras”.

Ayer, sin embargo, la palabra “bipolar” se iluminó en mi cerebro como si de un cartel de neón se tratara.

Y es que por lo que se ve, algunos pasan del frío al calor en un santiamén, otros pasan olímpicamente de una servidora y sin embargo me sueltan unas chapas sólo aptas para novias curtidas en estas lides. Da igual lo que yo entrene porque la realidad es que NUNCA conseguiré entenderles y como explicación a la mayoría de estos comportamientos la frase del “ni contigo ni sin tí” ya me empieza a parecer una tortura.

Señores, como diría Mafalda: “paren el mundo, que me quiero bajar”.

Me borro de algunas dinámicas que no conducen a nada y me doy de baja del servicio de suscripción de interminables (por falsas) peroratas a la luz de la luna. Por las noches quiero dormir. Sola, para más señas.

Y luego alguno se pregunta por qué tengo muñecas… la respuesta es bien sencilla: básicamente porque no hablan pero también porque no escriben correos absurdos, ni me llaman con tonterías, ni contactan por el messenger con alguna excusa infumable, ni nada de nada. Son lo que son, en persona (o en plástico, más bien) y no hay más que lo que se ve: sin dobleces, sin intenciones ocultas, sin “bipolaridades”.

De verdad, estoy deseando que llegue pronto el frío, a ver si a alguno se le congelan los dedos y les deja incomunicados una buena temporada.

Pulsando el Play: Los Fresones Rebeldes - ¿Por qué me tengo yo que enamorar?

Girls just want to have fun

Llegué a casa y apenas sin tiempo para sacar alguna cosa del bolso, salí corriendo para no llegar tarde a mi cita. Me esperaba mi queridísima BoraBora con unas amigas para iniciar nuestra ruta por el Fashion’s Night Out.

Seis chicas con la única intención de pasar un buen rato y, si se diese el caso, hacer alguna compra nocturna.

El plan prometía: tiendas abiertas, djs por doquier, cava prácticamente en todas las tiendas y el inevitable famoseo. Impresionante la señorita Pilar Rubio al natural (muchísimo mejor que en la tele, que ya es decir). Muy curioso ver a Carmen Lomana (sí, realmente esa señora existe). Sorprendente ver a una ex-concursante de Super Modelo y enterarme de que es novia del Director-General-de-no-sé-dónde y que ahora es una asidua de la biblia del papel couché de nuestro país.

Mucha gente vestida para la ocasión (yo que iba directa del trabajo desentonaba, he de confesarlo) y mucha niña joven de vacaciones hasta el inicio del curso escolar.

Incidente número 1 de la noche: BoraBora hablando por teléfono y diciendo “estoy aquí, con las niñas” (refiriéndose a nosotras, claro). Acto seguido, una de esas veinteañeras se gira hacia sus amigas, se ríe y pronuncia lo siguiente: “sí, sí….las niñas”.

Bueno, vamos a ver, que hayamos salido ya de la pubertad no nos deja absolutamente fuera del mundo y tenemos derecho a existir, ¿no?

Con el ego alto (altísimo), riéndonos del comentario y pensando algo tipo “ya te gustaría a tí llegar a mi edad en mi estado”, seguimos el periplo.

Dejé fichados un abrigo y un vestido y volví a ver esos zapatos que me rondan la cabeza desde hace un tiempo. Me porté bien y mantuve atada la tarjeta, sacándola exclusivamente para aquéllo que “realmente” me hacía falta. En estos momentos me estoy viendo a mí misma como Becky la shopaholic…

Dudas existenciales aparte, continuamos la noche para acabar entrando en una atestadísima Loewe, sembrada de gente con unos imposibles estilismos y con pocas ganas de gastar. “In it for the free drink”.

Incidente número 2 de la noche: BoraBora acecha al coctelero y consigue tres copas para nuestra troupe ante las miradas y comentarios furiosos de un grupo de veinteañeros indignados con un inútil “hemos llegado antes”. ¡Ja! Además de ser mentira, la experiencia es un grado y a nosotras no nos roban una copa delante de nuestras narices cinco jovenzuelos.

Con el ego aún más alto (altísimo) y pensando algo tipo “¿juventud, divino tesoro?”, tuvimos charla para un buen rato, centrada fundamentalmente en torno a si nos iban a asaltar a la salida de la tienda para darnos nuestro merecido.

Nada de eso ocurrió, afortudamente. Salimos de la tienda, nos despedimos y cogimos un taxi para volver a casa. No olvidemos que hoy trabajábamos todas y estamos ya “mayores” como para andar haciendo excesos un jueves por la noche.

Fue una noche genial que espero repitamos y es que las chicas, sólo queremos divertirnos.

Pulsando el Play: Russian Red - Girls just want to have fun

I love noodles

¡Qué bien se está cuando se está bien!

Una frase que, aunque repetida hasta la saciedad, no cobra su verdadero sentido e importancia hasta que una mala racha se cruza en nuestro camino.

La vuelta de las vacaciones no está siendo muy buena para mí en lo tocante a la salud: nauseas, mareos y pérdida de apetito se han aliado maliciosamente con las noches de fuego y la bajada de moral para dejarme en un estado de debilidad pocas veces conocido.

Muy a mi pesar, parece que los tiros apuntan al estómago. Apenas puedo comer y estoy sobreviviendo a base de infusiones (benditas hierbas) y Aquarius. No recuerdo ya cuándo fue el último día que probé la cerveza, ni el último plato de comida que pude terminar. Un calvario, vaya.

Y es que para mí, comer es un placer. Y no poder comer es una venganza por algo que, sin duda, he hecho mal en otra vida.

Ayer mi amigo Blondie me habló de Cyanide and Happiness e investigando en la red encontré este vídeo. Os juro que jamás me había sentido tan identificada con el amor a un alimento.

Y a vosotros ¿os gustan los noodles?

Happy Birthday

Si ya lo hice con Olivia, ¿cómo no voy a hacerlo con Casilda?

Hoy, 6 de septiembre, celebramos el cumpleaños de la pequeña de la casa. Casilda llegó hace doce meses exactos, en una mañana soleada en la que no esperaba la visita del cartero.

Sonó el timbre y vi a través de la mirilla un enorme paquete en manos del que en ese momento consideré “la mejor persona del día”.

Esta rubísima femme fatale sin escrúpulos ha sido desde entonces una de las alegrías del último año.

Tras conocer un poquito el norte, no pude (por problemas logísticos) llevármela a Nueva York así que le queda pendiente acompañarme al próximo gran viaje que haga.

Eso sí, he procurado en todo momento que la niña vaya de lo más chic: si su madre se compró una camiseta de Paul Frank en la gran manzana, ella ha hecho lo mismo en la preciosa Boutique de Lupi, que es una de nuestras tiendas preferidas en internet.

No me suele gustar eso de que madres e hijas vistan igual, pero por esta vez he hecho una excepción. Como se suele decir que vale más una imagen que mil palabras, podéis comprobar por vosotros mismos el efecto logrado.

Poco más que añadir, ¿no os parece?

Simplemente, deseemos a Casilda un feliz cumpleaños y que cumpla muchos más.

Pulsando el Play: The Beatles - Happy Birthday

Tokio ya no nos quiere

Pues así es, amigos, así es: Tokio ya no nos quiere.

Ni a esta Miss que escribe, ni a la pequeña familia que conforman Olivia y Casilda.

Para ponernos en situación y por si acaso alguno aún no se ha enterado, a principios de julio vi el boceto de lo que me pareció una preciosa Blythe que se pondría a la venta a finales de agosto.

Morena, cantante de un grupo y con una carita angelical que recuerda a la de sus hermanas (¡cómo no!), caí rendida a sus encantos como Ulises con una sirena cualquiera.

Decidí que Lola sería su nombre. L-O-L-A (leído como “el-ou-el-ei-louuula”) como la canción de los Kinks. Lola, como la zombie O’Riordan.

Hice el preorder (que es como cuando estás en lista en la puerta de un garito al que quieres entrar y con esto te aseguras un sitio) y me confirmaron que llegaría directa desde la mejor tienda on-line japonesa hasta mi casa, su casa, nuestra casa.

Nada más lejos de la realidad: un día antes del viaje de la nueva niña recibí un correo de la mencionada tienda avisándome de que, finalmente, no me enviarían nada porque el fabricante no les había suministrado todas las unidades que habían solicitado (que es como cuando a pesar de estar en lista en la puerta de un garito, el encargado de dejarte entrar te dice que el aforo está completo y que no puede saltarse la normativa para prevenir una posible multa del ayuntamiento de turno).

Así que ahí me quedé: compuesta y sin familia numerosa.

Ha pasado ya una semana desde el fatal desenlace y he empezado a asumir que si quiero a Lola tendré que buscarla por otra vía antes de que sea demasiado tarde porque ya sólo tengo ojos para ella… lo que sea por completar la familia, ¿no?

Pulsando el Play: Lori Meyers - Tokio ya no nos quiere