Monthly Archive for August, 2009

I will survive

31 de agosto, Día del blog, sería una falta considerable por mi parte no aparecer hoy por aquí.

Hace un calor insoportable en esta ciudad. Cada día es más insoportable, no sé si el calor o la ciudad en sí misma. Vivir Madrid es divertido. Vivir en Madrid, la mayoría de las veces, es divertido. Y cuando no lo es, esta ciudad te traga, te hace sentir sola, te revuelve por dentro hasta convertirte en un animal en constante lucha por la supervivencia.

Sobrevivir a los miedos, sobrevivir a la hipocresía… sobrevivir en lugar de vivir.

Gente de paso abarrota la ciudad. Se vive rápido, se sonríe rápido, se hacen amigos rápido. Y en consecuencia, la decepción llega rápido y las amistades mueren con prisa, en pos de nuevas caras a las que complacer un tiempo.

Esto es un juego y como tal hay que tomárselo. O la ciudad o yo.

Vengo del cine de ver la última de Coixet con un amigo, uno de los de verdad, de los que están para quedarse, de los que se mantienen fieles a sí mismos, de los que (como yo) huye de lo que no es auténtico.

Parece que hoy soy más Miss Understood que nunca.

Me gusta.

Pulsando el play: Eels - Ordinary men (os dejo la letra como parte activa del post)

Well its another warm day
In a city of cold hearts
They all just play the part
Of who they are
And I’m here, On my own
Id rather be alone
than try to be someone that I’m not
And you seem like someone
Who could appreciate the fact
That I’m no ordinary man

And its misunderstood
What you’ve heard about me
I see why you would doubt me but know this
No one has a right
Until they’ve fought my fight
To understand just where I’m coming from
And its that fight that brought me here today
Exactly as i am
No ordinary man

Well its another warm day
In the city of cold hearts
It ends before it starts in their maze
But you, you’re not like that
You know where its at
The only rules you follow are your own
And you seem like someone
Who could appreciate the fact
That I’m no ordinary man

Love?

Tercera llamada que atiendo en el día en relación a mi reciente solicitud de portabilidad.

Tras diez largos años con la misma Operadora abandono el barco para irme a la competencia, en busca de un terminal mejor y una tarifa que me permita ahorrar lo suficiente como para, con suerte, darme algún caprichito en las tiendas de la trendy calle Ballesta cada mes.

Hasta hace un cuarto de hora estaba altamente indignada con el trato que mi todavía actual proveedora de servicios me estaba dispensando (que parece ser que diez años pagando no son nada).

Y digo que ha sido hasta hace un cuarto de hora porque la enésima señorita que me ha puesto en espera ha enchufado una canción que sin duda ha aligerado el momento. No me vais a creer pero resulta que la tenía elegida para un post aún por perfilar.

Dado que la ocasión la pintan calva, aquí voy: visto en xkcd hace unos días, me encantó esta singular definición del “estar bien con alguien”.

En contra del reloj, robando el mínimo tiempo al tiempo por estar contigo un poco más. ¿Se puede ser mejor ladrón?

Pulsando el Play: Sunflowers - Love?

Dance Dance Dance

Ecuador de mis vacaciones. Tenía ganas del norte. Tenía ganas de la gente de siempre. Tenía ganas de planes de los de toda la vida.

Ayer me comentaba una amiga que el año que viene va a centrar sus vacaciones en ir a la playa y salir de fiesta por la noche. En el norte, en casa, con la gente de siempre y con los planes de toda la vida.

Y me dí cuenta de que eso es lo que estoy haciendo yo estos días: absorber los escasos rayos de sol, aprovechar los días de fiesta con olor a mar y sardinas asadas (que tiene su encanto, todo hay que decirlo) y disfrutar el verano como cuando era estudiante.

¿Volviendo a los 20? Hombre, el concepto ha evolucionado un poco gracias a que ya no cuento exclusivamente con la paga de Mr. Understood pero vamos, se le aproxima bastante.

En cualquier caso, lo mejor es que se me pasan las noches bailando. ¿Y qué hay en la vida mejor que bailar cuando estás contenta? Nada.

Esta noche bailaré en pijama. Estará la gente de siempre. Será el plan de toda la vida.

Pulsando el Play: Lykke Li - Dance Dance Dance

1234

La semana pasada me enteraba por @chemaaa de que íbamos a vivir un momento único: a las 12:34:56h del viernes 7 de agosto (mes octavo) del año 2009 se daría la combinación única 123456789.

Curioso, curiosísimo. Al menos eso pensé yo.

Y como no podía ser de otra manera sabiendo lo que me gustan a mí los conjuros y los rituales se me ocurrió que a lo mejor ese momento mágico podría ser aprovechado como algo que atrajera la buena suerte y, por lo tanto, cualquier deseo formulado en ese instante se cumpliría.

Al final, de tan liada que estaba en el trabajo, el momento único llegó y pasó sin pena ni gloria. Una lástima, me quedé sin deseo cumplido.

Todo esto me ha traído a la cabeza un viaje que hice hace años con mis amigas, imaginad el plan: seis chicas en una furgoneta enorme, haciendo amigos en los atascos y dispuestas a pasar una semana de juerga por la costa mediterránea. Irrepetible.

E irrepetible fue también el momento en que pasamos por el Meridiano de Greenwich en la A2.

Una de mis amigas se sacó de la manga la historieta de que si al pasar por debajo del arco formulábamos un deseo y justo en ese preciso momento levantábamos los pies del suelo y poníamos en alto las manos, el deseo se cumpliría.

Yo no sé si íbamos aburridas o si es que todas teníamos ganas de que se nos concedira una especie de gracia divina pero el hecho es que al pasar por el punto marcado como “mágico” todas formulamos nuestro deseo. Y cuando digo todas, es todas, conductora incluída.

Así que ahí nos véis: seis jovenzuelas descerebradas pensando en imposibles, en una furgoneta enorme sin ningún tipo de control ni al volante, ni a los pedales (menos mal que era una recta).

Tuvimos diversión por lo menos para media hora de viaje con esta historia.

Yo ni me acuerdo de si el deseo se cumplió, eso es lo de menos. Lo que de verdad importa es que después de aquello, cada vez que paso por la A2 y me topo con el arco, formulo un deseo y levanto pies y manos con la esperanza casi infantil de que se cumpla. Enternecedor ¿a que sí?

Pues acordaos de mí la próxima vez que paséis por allí y aprovechad la ocasión, que nunca se sabe lo que los puntos mágicos son capaces de lograr…

Pulsando el Play: Feist - 1234

The 90’s

¡Ay, los 90!

Aquella maravillosa época de hombreras y vaqueros Bonaventure con chapitas en los bolsillos de detrás que nos tocó vivir a algunas.

Plena época del instituto, primeros años de Universidad, en fin, qué os voy a contar: tiempos inolvidables e irrepetibles.

En lo musical se podrían hacer incontables posts pero como para eso ya existe prensa especializada, pues casi que lo voy a dejar a un lado.

Sin embargo esta tarde, entre un e-mail y un documento, me he puesto a surfear por la red y he encontrado aquí una viñeta que me ha llevado de vuelta a las cintas de cassette y los flequillos imposibles.

Aviso: es friki a más no poder (al menos eso me han dicho mis compañeros).

Llegados a este punto, un guiño de ojo a todos los que lo hayáis entendido ;-)

Y llegados a este punto, una explicación a todos los que no lo hayáis entendido:

Corrían los primeros ‘90 cuando un señor rapero llamado M.C. Hammer arrasó en ventas con su archiconocido “U can’t touch this”.

Prácticamente a la vez, otro rapero (blanco, para más señas) apodado Vanilla Ice hacía lo propio con su celebrado “Ice Ice Baby”.

¿Qué tienen las dos canciones en común? Que en algún punto de las mismas se mencionaba la palabra “Stop”.

¿Adivináis cómo continuaba la de M.C. Hammer? Ni más ni menos que con un “hammertime”. Oh la la, ya lo vais adivinando, ¿no? Después de la palabra “Stop” la canción de Vanilla Ice seguía con un “collaborate and listen”.

Bien, ya he dicho que era algo friki pero es que me ha vuelto loca el chiste.

Y si algún incrédulo ha conseguido llegar hasta el final, os diré que podéis comprobar aquí lo del “U can’t touch this” (02:10) y aquí lo del “Ice Ice baby” (00:25)

No puedo prometer que el próximo post sea menos rarito, ya sabéis que las ideas vienen (parafraseando a mi ex-empresa y sus posters en las paredes) “en cualquier momento” y yo me limito a dar buena cuenta de ellas.

Ayer te vi

Y entonces llegó él.

Bueno, en realidad no llegó, en realidad ya estaba pero yo no le había visto.

Bueno, en realidad sí le había visto pero no había reparado en su presencia hasta aquel día.

Una camiseta negra con el rojísimo logo de Dexter hizo el resto y acabó con mis meses de ceguera. Sí, sí, soy una gafapasta gafotas que no ve lo que tiene delante.

¿O acaso esto no va a ser por culpa de las gafas? ¡Ay, Dios mío! ¡A que me han subido las dioptrías otra vez!

Pues no, creo que no va a ser problema de visión: sobre su mesa diviso dos pantallas de ordenador, un botellín de agua, un baloncito antiestrés de rugby y…horror…un pequeño tigre de peluche (!!!).

Mis dotes detectivescas me dicen que sin duda tiene novia. El peluche es la clave; o eso o le encantan las tómbolas y ése fue su último trofeo. En cualquier caso: mal asunto.

Pero volvamos a lo que me ocupaba al principio del post: la falta de visión acuciante que a veces tengo y no sólo para los hombres (esto ya es un tema harto hablado por aquí). En general, no sé si estoy lo que se puede definir vulgarmente como “puntualmente empanada” o si es que directamente soy poco perspicaz para saber qué es lo que me conviene o hacia dónde debo tirar.

No me veis, pero estoy cruzando los dedos para que sea lo primero.

Aún así, no las tengo todas conmigo. Este año me he equivocado con al menos un par de personas, con varios comentarios cogidos al azar y con algún plan de futuro mal hecho.

Y no consigo enmendarlo porque a veces las mejores oportunidades las tengo delante y no las veo. Quizá por evidentes las paso por alto. Quizá por fáciles las desestimo. Quizá por alcanzables las desprecio. Quizá por demasiado bonitas las convierto en irreales.

Todo esto en sí no constituye más que un error de elección del camino a la felicidad. A pesar de ello, mantengo la esperanza y, aunque largo y tortuoso, llegaré.

Quién sabe, a lo mejor el oculista la próxima vez se apiada de mí y me ajusta las gafas…

Pulsando el Play: La Buena Vida - Ayer te vi