De nuevo lunes tras un gran fin de semana de conciertos con mi amiga Loreal (”con lo que nosotras valemos”).
Una vieja conocida entre los que subieron al escenario: Lourdes estuvo más Russian (por fría) y más Red (no hay más que ver la iluminación que le pusieron) que nunca.
Estuvo triste, estuvo sosa, estuvo sin ganas de estar. Hizo un concierto aburrido como pocos he visto yo en la vida. Fijaos si fue aburrido que sus fans de primera fila abandonaron antes de que terminara la actuación por miedo, sin duda, a caer dormidos igual que si les hubiese picado una mosca tse tse.
Todo esto me ha dado qué pensar.
Imaginad un día en vuestra vida en la que no os apetezca en absoluto ir a trabajar. Tampoco hay que echarle demasiada imaginación: pongamos tal día como hoy. ¿Qué hacer ante tal situación? En mi caso es sencillo: llego a mi sitio, saludo a mis compañeros, hago el chascarrillo justo sobre el fin de semana, enciendo el ipod y me meto en mi mundo a salvo de conversaciones no requeridas.
Entiendo que es un privilegio poder hacer esto ya que no trabajo de cara al público. También entiendo que estar siempre de buen humor cuando se trabaja de cara al público es algo imposible y que uno no siempre tiene ganas de estar ahí, dando lo mejor de sí mismo.
Y mi comprensión puede llegar lejos, pero cuando se trata de complacer a gente que ha pagado por verte, ay amiga…ahí la circunstancia es diferente: ni comprensión, ni nada de nada. En lugar de hacer de tripas corazón durante una hora (al fin y al cabo, ¿qué es una hora comparada con toda tu vida?), Lourditas apenas dio las gracias y presentó a su banda. Triste y floja, no me creí que de verdad estuviera “muy contenta de estar allí”.
Está claro que algo le ocurría y está claro que ella, a diferencia de mí, no puede enchufar el ipod y olvidarse de todo lo que pasa a su alrededor. O igual sí, y por eso fue una especie de funcionaria del escenario, que llegó, cumplió y a su hora se fue.
La princesa está triste ¿qué le pasa a la princesa?
No lo sé, la verdad. Lo que sí que sé es que yo me borro de ser su fan hasta que alguien me diga que ha vuelto a hacer un concierto pensando en su público, que lo tiene.



Comentan