El otro día, tomando una cerveza en casa de Queens y compartiendo experiencias con su amiga Lucy llegamos al tema recurrente por excelencia: hombres.
Entre unas cosas y otras salió a colación un personaje innombrable que pasó por mi vida hace ya unos cinco añitos y que tenía un comportamiento ciertamente anormal. Tan anormal era que lo acabamos dejando, claro.
El caso es que a mí me tenía loca y como decía Mecano la cara vista era un anuncio de Signal. Esto es, que de cara a la galería él era el chico perfecto: listo, encantador, preocupado por su familia, detallista, etc. El tipo de chico que encanta a las madres, vaya.
Éramos, lo que se dice, una bonita pareja.
Ahora bien, la otra cara de la moneda sólo la conocía yo: mentiroso, esquivo y con un comportamiento extraño cuando estábamos sin gente alrededor. Casi me vuelvo majara intentando descifrar el enigma. Al final desistí, él vio que no podía continuar con aquel juego y lo dejamos.
Los detalles, como comprendereis, no los voy a escribir aquí pero al compartirlos con mis dos amigas ambas llegaron rápidamente a una conclusión.
- Q y L (al unísono): Ése es gay
- Miss: ¿Cómo va a ser gay?
- Q y L: Que sí, que sí, que ése era gay no reconocido
- Miss: ¿Cómo va a ser gay?
- Q y L: En serio, Miss, piénsalo un segundo
… un segundo dedicado a pensar en que (horror!) le encantaba bailar salsa…
- Miss: Vale, igual era gay
Lo que significa que sí, que es bastante probable que haya salido con un gay en potencia. En estos momentos, estoy segura de que alguno está leyendo este post y está pensando que en realidad ha pasado más de un gay por mi vida a lo que mi respuesta es la de siempre: no, no lo es.
Del chico en cuestión no volví, afortunadamente, a saber nada así que no puedo deciros si ya ha salido del armario o si sigue aferrado a las perchas. La verdad es que llevo una semana dándole vueltas a este tema, pensando en detalles que en su día me parecieron extraños y que ahora, desde esta nueva perspectiva cobran un nuevo sentido.
Así que sí, parece que puedo afirmar sin temor a equivocarme que yo salí con un gay. Y sí, también puedo afirmar que se sobrevive a ello y la vida a pesar de estos contratiempos sigue siendo maravillosa.
Y ya sabéis que no tengo nada en contra de las tendencias sexuales de cada uno, pero por favor, si eres gay y lees esto, evita salir conmigo, gracias.
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