Monthly Archive for March, 2009

A day in the life

Orzowei me ha pasado esta página y no he podido evitarlo:

Lo sé, no tengo precio como guionista de humor… menos mal que mis responsabilidades laborales van por otros derroteros.

Mil gracias a todos los que hicisteis de mi paranoia cumpleañera un día tan especial.

Me voy de puente y estaré ocupada en Miss Cositas así que os veo a la vuelta.

Cumpleaños total

Nací a eso de la 1:30h de un 14 de marzo de 1978. Desde siempre me ha gustado la noche, creo que lo demostré con creces desde el momento de mi nacimiento.

Mi abuela siempre decía que estuvo rezando para que no naciera en martes y 13. Curiosamente, nací el día de Santa Matilde, que es el nombre de guerra que se ponía ella cuando no quería revelar el suyo a los hombres.

De ella heredé entre otras cosas una pasión desmesurada por los zapatos (nunca se tienen suficientes zapatos, al igual que nunca se tienen suficientes camisetas negras).

El día de mi cumpleaños la mayor ilusión que tenía era ser la primera en felicitarme. Cada año, mientras desayunaba para ir al cole, ella llamaba. Tras el “¡Felicidades!” de rigor preguntaba si era la primera. ¡Claro que sí, siempre lo era!

Tiempo después esto cambió. Se ve que a Mr. Understood también le hacía ilusión ser el primero en felicitar a su hija y ya no le daba pena despertarme a esas tempranas horas a las que él se levanta. Así que durante años, el primero en felicitarme (a eso de las 6 de la mañana) fue él. Por supuesto, mi abuela jamás se enteró de aquello y ella “fue siempre la primera”.

Al cambiarme de ciudad se lo puse complicado al Mr. porque ya no puede entrar a tirarme de las orejas antes de ir a trabajar pero aún así se las arregla para ser el primero. Ahora el que llama mientras desayuno es él. Cosas de padre, supongo.

A escasas horas de mi día (con la petardada que he dado me parece que lo tenéis todos claro) ¿tenéis alguna duda de quién será este año el primero? Se admiten apuestas aunque veo complicado que alguien arrebate el título a mi señor padre…

El resultado os lo daré el domingo, que mañana estaré de cumpleaños total(mente) o total(mente) de cumpleaños.

Breathe

Como dice Nosoträsh, ayer me tomé vacaciones de mí misma.

Me vino bien darme un respiro, cambiar de tercio, descansar de lo de siempre para centrarme en lo de nunca: relax y tranquilidad. Estuve cenando, charlando, poniéndome al día, contando cosas que necesitaba contar y escuchando otras que alguien quería que escuchara.

Ni rollos de trabajo, ni rollos de rollos (y eso que normalmente son los que dan para más horas de incansable conversación).

A dos días de mis 31 puedo asegurar que sé lo que quiero, sé dónde quiero estar y sé con quién.

Makoto siempre me dice que hay que estar no con quien te gustaría estar, sino con quien quiere de verdad estar contigo. Cada día estoy más convencida de que ése es el único secreto para la felicidad.

Hay que trabajar donde de verdad estén encantados de que trabajes para ellos porque te apoyarán y valorarán como te mereces.

Hay que cuidar a esos amigos que son felices cuando tú estás feliz y tristes cuando tú estás triste porque son ellos los que te quieren incondicionalmente.

Y en el amor…¡ay, el amor!…hay que soñar con quien sueña contigo. Si no es así, la ecuación se desmorona.

Parece simple, ¿verdad? Pues sí, pero no (el mítico “sí pero no” vuelve a entrar en acción).

A pesar de que lo que he dicho pueda parecer una perogrullada, en la práctica no todo se ve tan claro. Yo le he tenido que dar más de una pensada y he tenido que ir en contra de mí misma en un par de ocasiones.

Eso sí, a dos días de mis 31 puedo asegurar que sé lo que quiero, sé dónde quiero estar y sé con quién.

Algo es algo.

All my friends

Acabo de escuchar en el móvil un mensaje de mi querida Queens diciéndome “¡Hola, sólo te llamaba para decirte que falta un día menos para tu cumple!”. Asombroso.

La verdad es que he llegado a casa un poquito enfadada porque he tenido atasco de vuelta. Hay que ver cómo se pone la carretera cada vez que hay partido, parece que dan dinero por cada gol que meten los jugadores…

Decía que he llegado a casa algo morrona pero al oír el mensaje me ha cambiado el humor. Es lo que tienen los amigos, que te hacen sonreír la mayoría de las veces, ¿no? Aunque a veces ellos no puedan ni sonreír, siempre están ahí.

Penas, lo que se dice penas, todo el mundo tiene las suyas. Problemas, lo que se dice problemas, tres cuartos de lo mismo. La vida pone siempre delante trabas que superar. Distintas para todos. Igual de importantes para cada uno.

Y yo no puedo más que quitarme el sombrero ante lo que veo en mis amigos porque de cada problema, de cada situación difícil, aprendo algo. Me asombra la entereza de unas y la fortaleza de otras. Me alegra ver la ilusión con la que afrontan retos unos y la humildad con la que aceptan los golpes otros.

Mi post de hoy va dedicado a una de ellas, la que para mí es un ejemplo de lucha y positivismo en los malos momentos. Da igual cuántos pintalabios tengamos que comprar porque estoy segura de que llegará el día en que los compremos sólo por gusto.

Quedan 4 días para mi cumpleaños y ahí estará, conmigo. En éste y en tantos otros que vendrán, que aún nos quedan muchas cosas por hacer juntas.

Ésta es tuya… Gora bihotzak!

Dressed for success

¡9 de Marzo y yo con estos pelos!

Quedan exactamente dos meses para la boda de mi hermanísima y hoy estoy satisfecha porque al menos ya tengo el vestido de super-hermana para la ceremonia.

La búsqueda de modelo no ha sido fácil, no. ¿Os acordáis de Pretty Woman cuando va Julia Roberts con el bolso lleno de dinero por Rodeo Drive pero las dependientas no quieren atenderla porque no da la talla? Bueno, pues trasladad eso a Miss Understood moviéndose un sábado por la mañana entre las distinguidas tiendas de la capital y tendréis exactamente lo mismo. Aclaro: yo no iba vestida de pilingui (me estoy dando cuenta de que es la primera vez en mi vida que escribo pilingui, supongo que se escribirá así).

El caso es que es alucinante lo mal que te puede hacer sentir la gente a veces. Y lo que es peor: ¡gente que no conoces! Una simple mirada, un simple “hola” con ese tono que sólo tienen las dependientas repelentes, una sonrisa de ésas de “esto no es para tí” y ya te han hecho el día. Al menos a mí.

Tiene gracia, a mi jefe me lo tomo menos en serio que a estas desvergonzadas…

¿Y qué me faltaba a mí para que estas señoritas tuvieran a bien atenderme como merezco? Paso a enumerar la serie de factores que inclinan la balanza hacia el “apta” en este tipo de tiendas:

  1. Unos cuantos años, calculo que con 25 más de los que tengo podría entrar en su círculo
  2. Un pelo teñido de rubio platino y ahuecado semanalmente en la peluquería de turno, en la que el peluquero fuera un tal “Jean Louis” o un tal “Flavio”
  3. Cuatro tonos de moreno en la piel, por supuesto rayos UVA (aunque diría que vengo directa de las Maldivas)
  4. Anillos con pedruscos en cada uno de los dedos de mis manos, amén de pendientes, collares y pulseras por doquier
  5. Un marido viejuno pero forradísimo sujetando mi abrigo de chinchilla último grito traido de la boutique más chic de la parisina Rue du Faubourg Saint Honoré
  6. Una Visa Oro

Dicho esto, supongo que ahora comprendeis que considere todo un logro haber sobrevivido exitosamente al intento de encontrar un atuendo digno de la ocasión.

Estoy mentalmente agotada, eso es cierto. Lo peor es que ahora me tengo que poner a pensar en el modelito para el sábado.

¡Que quedan sólo 5 días para mi cumple!

Live Forever?

Quedan seis días, seis, para la gran fecha. Me estoy dando cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, los días, los meses, los años…

Casi sin darme cuenta me estoy plantando en los 31, no puedo contar ya con los dedos de una mano los años que llevo en esta ciudad y veo con horror que el verano está otra vez a la vuelta de la esquina.

Paralelamente a esta constatación, me siento intranquila desde hace unos días. Mi vida pasa tan rápidamente que ni siquiera me estoy dando cuenta de ella.

Tengo la sensación de que dedico mucho tiempo de mi vida a trabajar y poco a disfrutar de mi tiempo libre. En realidad tengo claro que hago muchísimas más cosas que trabajar (faltaría más) pero la sensación al final del día es ésa que los franceses tan sucintamente denominan “métro, boulot, dodo“.

Sinceramente, la idea de encontrarme un marido rico que me retire de trabajar para poder dedicarme a mis aficiones e inquietudes alternativas cada vez la tengo más abandonada… no por imposible, sino por escasez de hombres ricos, claro está.

Así que a 6 días vista de mi plena inmersión en la treintena, tengo una sensación extraña. Creo que necesito un cambio en mi vida pero no sé exactamente cuál…

“Maybe I will never be all the things that I want to be
but now is not the time to cry, now’s the time to find out why”

Permitidme la licencia, ésta me la autodedico.

7 seconds

Una de las cosas que me he dedicado a hacer durante años es machacar a todo el mundo con la cuenta atrás hasta el día de mi cumpleaños.

Normalmente empiezo un mes antes (San Valentín) momento que yo aprovecho para recordar que en realidad el 14 de febrero es un gran día porque falta exactamente un mes para mi cumpleaños.

A partir de entonces el torrente informativo sobre el tiempo restante para “el gran día” es imparable. Cualquier excusa es buena, sólo tengo que hilarlo con la conversación que esté teniendo lugar. El resultado: soy tan pesadainsistente con el tema que a nadie (o a casi nadie) se le olvida felicitarme.

Curiosamente no me gusta cumplir años y lo llevo mal desde los 18, pero menos me gustaría cumplirlos y que nadie reparara en el hecho de que soy un año mayor, así que… ¡a publicitarse toca!

Este año, con eso de que estoy madurando y que el dospuntocerismo está más presente en mi vida que nunca, he optado por dejar de anunciarlo a bombo y platillo para avisar exclusivamente a los que visiten esta página. Mucho más comedido, no me lo negareis…

En fin, lo dicho, que hoy quedan exactamente 7 días para mi cumpleaños… ¿seguiré siendo una chica guapa con una cifra más en mi haber?