Monthly Archive for October, 2008

Hoy todos tenemos que ser de… Algorta

No soy muy amiga de unirme a las causas de toda índole que me llegan por internet pero ayer una amiga me envió algo que llamó mi atención.

Resulta que hay un pueblo costero a unos 15km de Bilbao que tiene un puerto precioso.

El Puerto Viejo de Algorta, que así se llama la zona del puerto y así se llama el pueblo, es un lugar con un encanto incomparable, escenario de fiestas (las mejores de la zona, según he oído), mediodías al sol con gente comiendo rabas y familias paseando hacia la playa de Ereaga.

Resulta que por razones ajenas a los vecinos del lugar van a construir unos adosados donde antes había unas ruinas.

La opción no parece mala hasta que se compara con la otra opción medianamente aceptable: un parque.

Ni que decir tiene que me han dado tanta pena los niños que no podrán jugar en el parque que me he solidarizado con la causa y he votado aquí para que el Puerto Viejo tenga, si cabe, más encanto.

Supongo que los votos recogidos llegarán hasta el alcalde y espero que le hagan reflexionar sobre esta decisión cuanto menos controvertida para los vecinos. ¿Será que el alcalde no es de los de Algorta de toda la vida y por eso no lo entiende?

Creo que en mi próxima visita al norte me daré una vueltita por el lugar, que siempre está bien conocer sitios nuevos y más si son tan bonitos como éste.

Maldito espejo

¡Qué duro es cuidarse!

Pero duro, duro. Llegar a casa después de todo el día y tener que cenar poco o lo que es peor, sano (!!!), es un calvario por el que merecería tener abierto un proceso de beatificación.

Es como si lo viera: Santa Miss mártir, que murió oyendo los terroríficos gritos de su estómago hambriento y a la que la dieta despiadadamente hizo olvidar sabores como el del chocolate, la pizza o los cacahuetes.

¿Es o no es como para empezar a hablar con el Vaticano?

Menos mal que hoy mi querida Janca me ha mandado una idea para cuando quiera ser benévola conmigo misma y no me apetezca ver mis “avances” con el peso. A partir de ahora me pesaré así:

Y por si la viñeta me falla, añado el himno, la canción del anti-régimen, el subidón de autoestima pasando del espejo. A cargo de mis adoradísimas Nosoträsh, me toca cantar…”soy la number one!”…eso ;-)

Ponga a Neptuno en su vida

Tendría yo unos 17 añitos cuando en unas fiestas de verano (qué tiempos aquellos!) las primas de un amigo de la época me contaron exaltadas que habían hecho un conjuro con el mar.

A pesar del nivel de alcohol de todas las que integrábamos la conversación, me acuerdo perfectamente del ritual:

1. Quitarse el sujetador
2. Aproximarse al borde del espigón
3. Levantar el sujetador y agitarlo en el aire como si fuera un lazo de rodeo texano
4. Gritar mientras se gira el sujetador: “¡Neptuno, Neptuno, mándame alguno!”
5. Lanzar el sujetador al mar en señal de ofrenda para que un caballero aparezca en breve y se rinda a tus pies

En aquel momento, esas dos eran unas locas que se pasaron el resto de la noche sin ropa interior y, evidentemente, si ligaron fue gracias a aquello y no a Neptuno. O eso creía yo…

Años después (muchos años después) se dio la circunstancia de que fui con unas amigas a pasar la noche de San Juan a un pueblo en la costa mediterránea.

Como de todos es sabido que la noche de San Juan es la noche más mágica del año y que no hay que dejar pasar la ocasión de formular deseos y conjuros y desterrar de tu vida todo lo malo, nos dedicamos a explorar en internet (bendito Google, yo no sé qué haríamos sin él) posibles versitos que recitar mientras veíamos las hogueras.

Y entre todo lo que investigamos, se me ocurrió contarles el famoso conjuro de Neptuno. Bueno, bueno, bueno…les encantó, cómo no, tiene su gracia la cosa, no se puede negar.

Pero como se quedaba un poco corto hacerlo con dos frasecitas, a una de mis amigas se le ocurrió ampliarla customizándola y adaptándola a nuestra época y necesidades añadiendo lo siguiente: “¡Escucha, escucha, que no sea trucha!”. Porque claro, con los tiempos que corren, a ver si Neptuno se ha quedado con el ojo flojo y nos manda uno tras hacerle la ofrenda pero nos lo manda de la otra acera…

Así que ahí se plantaron mis amigas la noche de San Juan dispuestas a hacer su ofrenda al mar. Yo me caí del experimento antes de empezarlo porque soy muy pudorosa y una no puede andar de aquella manera por la calle.

El resultado de la noche: risas a tutiplén, dos sujetadores tirados al mar pero recuperados después, dos amigas de camino a casa con un sujetador mojado en la mano y miles de peticiones hechas a hogueras, olas y dioses marinos.

¿Y Neptuno? Os preguntareis…pues Neptuno apareció un par de meses después. Al principio no le dimos importancia pero según fuimos viendo la magnitud del noviazgo, no nos cupo ninguna duda: ¡eso era el regalazo de nuestra divinidad favorita!

El conjuro funciona, lo prometo. Yo aún no me he animado a probarlo, repito eso de que soy pudorosa, pero lanzo desde aquí un llamamiento: si alguien conoce alguna pócima facilita que no implique desvestirse y que sea efectiva, por favor, que me la cuente, que si no soy yo, alguno de mis allegados la tendrá en cuenta.

El e-Akelarre

Me parto, pero me parto en serio.

Antes de seguir leyendo, una puntualización. He oido recientemente algún comentario sobre que el blog me estaba quedando un poco pro-féminas. Si este pensamiento es el vuestro y os desagrada, aviso a navegantes: dejad de leer en este preciso instante. Este post sí va de eso (y no todos los demás).

Dicho esto, prosigo. Como iba diciendo: me parto.

Acabo de llegar a casa después de estar de cena con amigos y me he puesto a revisar correos y a mirar páginas, foros y demás entretenimientos de la red a los que me debo religiosamente.

Y cuál ha sido mi sorpresa al encontrar en el sitio menos probable (correo de la oficina, aburrido como él solo) el e-mail más divertido de toda la temporada.

Entenderéis que no pueda reproducirlo porque es algo privado, pero os cuento de qué va el tema: básicamente una conversación de chicas poniendo pingando a algunos chicos.

Segunda puntualización del post: ni siempre las conversaciones de chicas son de este tema ni todos los chicos son susceptibles de poner pingando.

Dicho esto, prosigo. Como iba diciendo: criticando a unos impresentables.

Y sí, sí, me he empezado a reir yo sola porque nunca he visto tanto ingenio junto a la hora de hablar mal de alguien. Madre mía, ¡qué originales son mis amigas!, ¡qué frases!, ¡qué comparaciones! Dignas de una película de humor al más puro estilo hollywoodiense. Y es que…cuánto juego nos da el tira y afloja con los machos de este país.

Tercera puntualización del post: ni siempre nos dan juego (los machos de este país) ni todos los machos de este país son verdaderamente machos.

Dicho esto, prosigo. Como iba diciendo: el dolor de cabeza al que nos someten estos personajes.

Y al final, la conclusión a la que hemos llegado es bien sencilla: contra el dolor de cabeza, una buena aspirina o, como decía una amiga mía, morón y cuenta nueva.

Pues eso, no hay más que hablar. Un poquito de salir, un poquito de morón y un poquito de cuenta nueva. Y ya está, así de simple y así de fácil. Y esta fórmula, como la del anuncio, hace que los dolores desaparezcan.

Por una vida sin aspirinas, hagámonos un favor y dediquémonos a otras cosas, mis queridas mariposas.

Blondie!

Hoy me he levantado con ganas de enseñar a Casilda, la hermana de Olivia.

Lleva más de un mes con nosotras pero es que es muy tímida y no había querido dejarse ver hasta ahora.

Ahora bien, no hay que equivocarse. Es tímida pero a la vez es una rubia muy peligrosa, de ésas que te atrapan con su carita melancólica y sus grandes ojos. Ya dije en otro post que normalmente prefiero el pelito oscuro, pero es que esta melena platino me tiene loca.

Y por si os surge la duda, se lleva de maravilla con su hermana pelirroja.

My favourite mistake

Hoy hablaba con mi amiga Jade sobre los favoritos implícitos.

En realidad la idea no es mía. Me la contaron en un curso hace años y reconozco que desde entonces me ha orientado en más de una ocasión.

La técnica sirve en esas ocasiones en las que tienes que decidirte entre una cosa u otra. Eligiendo una hay que, obligatoriamente, prescindir de la otra.

En realidad lo que viene a demostrar el experimento es que siempre hay lo que se llama un “favorito implícito”. ¿Y qué es un favorito implícito? Es el favorito, tu preferido, aunque no lo quieras admitir o sacar a la luz, aunque no quieras aceptarlo, aunque te resistas. Es tu favorito y punto, sin discusiones.

droite vs gauche

droite vs gauche

Por poner un ejemplo cercano, imaginad que estáis en una tienda y dudáis entre llevaros una camiseta roja y llevaros una azul. No tenéis dinero para las dos, por lo que hay que elegir y sois incapaces de decidir, así que una amiga dice “llévate la roja”. Ésa es la frase mágica: “llévate la roja”.

Si vuestro favorito implícito fuera la camiseta roja, encontraríais que la amiga en cuestión no sólo es buena amiga sino que además está totalmente en sintonía con vosotros.

Por el contrario, si el favorito implícito fuera la camiseta azul, pensaríais que la amiga en cuestión no tiene razón y que “cómo se le ocurre plantear que te lleves la azul cuando la que en realidad es bonita es la roja”. Así de sencillo. El favorito implícito aparece cuando alguien externo a la situación nos hace elegir. El simple hecho de vernos forzados a elegir algo que en realidad no queremos hace aparecer en nosotros una sensación grande de desasosiego.

El ejemplo, aunque sencillo, es ilustrativo y os aseguro que funciona a la hora de optar por una cosa u otra. Sobre todo funciona porque nunca se elige lo que realmente no se quiere elegir, eso es lo bueno, que no hay lugar para la equivocación o el reproche personal.

Y esto es así para tantas y tantas cosas. Y cuando se elige mal una y otra vez (y siempre eligiendo lo mismo) realmente no se trata de un error sino de algo que se quiere hacer porque es nuestro “error implícito favorito”.

El secreto está en aceptarlo, bien lo sabe Sheryl Crow.

Qué han hecho Twitter y Plurk por mi

A escasa media hora de mi segunda clase de gimnasia, estoy lo que se dice cagadita preparadísima pensando en los dolores que voy a tener mañana.

Por si acaso al salir no puedo ni con las pestañas, actualizo antes. No me vengáis luego con quejas o bueno, igual sí, porque no voy a tener ni fuerza para contestarlas.

Creo que nunca he contado que en uno de mis anteriores trabajos mis compañeros me pusieron el apodo de “mail-scroller”. A pesar de lo clarificador del mote, lo explico: mail viene de e-mail (obvio) y scroller viene de que escribía tales parrafadas que siempre había que bajar la barra (scroll) para terminar de leerlos.

Como siempre he sido un poco rebelde, jamás intenté corregir este defectillo (otro tema Miss Understood, para mí los mails tenían la longitud perfecta). Jamás intenté corregir este defectillo hasta que me uní a Twitter y después a Plurk.

¿Qué se siente cuando pasas de tener cientos de líneas en blanco para ti a disponer únicamente de 140 caracteres? aaaagggghhhh…..eso mismo pensé yo.

Pues nada, que me ha tocado aprender a resumir, que me ha tocado aprender a sintetizar, que me ha tocado aprender a vivir con 3 líneas…un horror, vaya.

A mi favor he de decir que me he corregido y ahora, al escribir e-mails de los de siempre soy más escueta.

A mi favor he de decir que a pesar de escribir sólo en 3 líneas, mantengo una corrección en el lenguaje y no he pasado a escribir jeroglíficamente.

A mi favor he de decir que mis amigos de la etapa “mail-scroller” me siguen queriendo a pesar de haber perdido parte de mi identidad.

Así que invito a todo el que tenga esta diferente visión de cantidad de texto necesario a que se una a estas redes de comunicación (o microbbloging, que es mucho más chula la palabra). A mí podéis encontrarme aquí.

¡Y que a nadie se le ocurra decirme que ha tenido que dar a la ruedita para leer el post entero!

Ella los prefiere…

Siempre me han gustado las tripitas, las encuentro realmente seductoras.

Siempre me han gustado los chicos que a mis amigas les parecían lo peor.

Nunca me han gustado los guapos oficiales.

Siempre he tenido miles de fichajes aunque con el paso del tiempo me he ido moderando.

Siempre he preferido los culturetas a los deportistas.

Nunca diría que no a un bombero teñido de colorante de paella.

Siempre me he fijado en los morenos antes que en los rubios surferos “de toda la vida”.

Siempre tropiezo con la misma piedra aun cuando procuro sacarla de mi camino.

Nunca entenderé cómo son de verdad, pero ya no me molesto en intentarlo.

Siempre he seguido el “por mí que no sea”. Ahora me estoy reformando.

Siempre nos quedará Madrid.

Nunca se sabe dónde encontraré a Mister Understood.

Forever young

Me hago mayor.

Demasiadas cosas durante esta semana han acabado por hacerme aceptar el irremisible paso del tiempo.

Mi giputxi favorito, “mi niño”, me contó ayer que ya tiene 26 años (quién los pillara, pensarán algunos) y compartió conmigo historias sobre noches locas y me hizo preguntas que no corresponden ya a un niño. En cualquier caso, nunca le cambiaré el apodo porque para mi siempre será “mi niño” aunque tenga 50 años. Echando cuentas, cuando él alcance esa edad yo tendré… déjalo Miss Understood, toca cambio de tema ya.

La segunda y evidente señal de que envejezco es que llevo dos días sin poder moverme por culpa de haber hecho (y que conste que lo digo sin ningún tipo de vergüenza) una hora de gimnasia. Efectivamente, los que esperasen leer que había corrido la maratón estaban bien equivocados, además de confirmar que no me conocen en absoluto.

El caso es que una simple (y mortal) hora de gimnasia ha acabado conmigo y casi me hace abandonar los tacones por culpa de que no me tengo en pie. Como decía aquélla, antes muerta que sencilla y ya puestos a sufrir, al menos sufrir mona, ¿no?

La última y definitiva señal es que tengo todo el fin de semana lleno de planes de día y no tengo aún ninguno para la noche. Lamento comunicar al que haya entendido lo que quiero decir que está igual de mayor que yo.

¡Ojo! No os llevéis a engaños. Me hago mayor pero estoy feliz de hacerme mayor. La treintena me ha sentado de maravilla, no tenéis más que ver la foto que he puesto en el encabezado del blog…