Monthly Archive for September, 2008

Cosas que siempre hago

Y mira que me cuesta hacer listas… fundamentalmente porque la gran mayoría no sirven para nada y te dejas demasiadas opciones fuera.

En cualquier caso, ésta me servirá para conocerme un poco mejor, así que ahí va:

Mis 10 rutinas favoritas

1. Llegar tarde a todas partes
2. Ver la tele tumbada
3. Mirarme en un espejo siempre que puedo
4. Dormir poco, poquísimo
5. Cantar a grito pelado en el coche
6. Combinar obsesivamente mi ropa
7. Acumular ligues raritos
8. Leer el horóscopo
9. Hablar en sueños
10. Decir que sí a una cerveza

A simple vista: la típica tardona que se pasa la noche tomando cañas y conociendo gente extraña a la que atrae por su manía con los colores al vestir, que sin duda comprueba cada vez que tiene ocasión con cuantas superficies reflejen su imagen. Cuando por fin decide dormir, ya sea viendo la tele o al aceptar definitivamente que lo suyo no tiene remedio, debido a la alineación de los astros, se dedica a contar a todo el que puede tonterías mientras sueña con dejar de ir a trabajar en coche y por lo tanto recuperar su maltrecha voz.

Ahí es nada…

Olivia nunca duerme

Hace un par de meses llegó a casa Olivia, una Blythe con el pelo fucsia y los ojos más grandes que el sol. Monísima, pero qué voy a decir yo, si soy su madre!!!

Impagables las caras de la gente al decir que a tus 30 añitos te has comprado una muñeca por eBay que viene desde Korea.

Impagables las miradas ajenas cuando la llevas de paseo y le haces fotitos en los lugares más insospechados.

Impagables las risas de “tía, estás pirada” al hablar de ella como si nada (y sí, soy consciente de que no es real, de que no soy madre y de que en realidad vivo sola)

Pero también impagables las horas en foros y flickrs, la ilusión de ir aprendiendo cada día más sobre este mundo y no sé si impagable pero sí irrecuperable lo poco que he dormido en vacaciones por hacerle vestidos…

Así que hoy al llegar a casa, cansadísima de todo el día, he visto a Olivia al entrar (siempre Olivia, nunca Oli), tan formal y tan sonriente que no he podido evitar dedicarle el post. Algunas se lo ganan…y además yo soy de corazón debilucho.

Ces petits riens

Es curioso lo de los huecos en la vida. Dicho así suena un poco raro, lo sé. Me refiero con hueco al miniespacio personal que se cede a los demás.

Al igual que la ministra defiende a capa y espada que sus minipisos son capaces de ofrecer todo el confort y bienestar que una persona necesita, hay personas que encuentran en los minihuecos que ofrecen todo el sentido y entrega que los demás requieren.

El caso es que el tamaño del hueco se acuerda tácitamente entre las dos partes: el que decide cuánto cede y el que acepta lo que le ofrecen. No vale quejarse después. Una vez aceptado, un trato es un trato.

Por eso desde aquí mi nuevo propósito de comienzo de curso: no quejarme después.

Suena Gainsbourg de fondo, con ese tono monótono y adictivo que le da Françoise Hardy en su versión y con esa letra, aparentemente sencilla pero directa, que convierte las pequeñas “nadas” personales en la más absoluta de las indiferencias.

Y creo que yo me he vuelto un poco claustrofóbica en lo personal: cada vez llevo peor los espacios pequeños y cerrados.

“Ce sont ces petits riens qui me venaient de vous…”