Monthly Archive for August, 2008

Las elecciones de la vida

Leo en el blog de un amigo que hoy es el BlogDay, así que me pongo manos a la obra a actualizar…

Quiero abrir una sección sobre las elecciones difíciles que se presentan de vez en cuando en la vida. No hablo de cosas como “mar o montaña?”, algo que no me plantea ningún tipo de dilema sino de realidades que de verdad importan.

Una de éstas apareció por casualidad en mis vacaciones en Italia. Paseando por el sitio más cool de todos los tiempos me encontré en un escaparate con un cojín decorativo que rezaba lo siguiente:

¡Toma ya! Live or Diet, ni más ni menos…

Ni que decir tiene que en Italia lo tienen claro, lo del “Diet”, digo. No deja de ser chocante que se planteen siquiera la otra opción, a juzgar por los cuerpos que pasean por allí.

Pero ¿y en el resto de los casos? ¿se puede prescindir de las terrazas en verano? ¿de las siempre bienvenidas cenas con amigos? ¿de las copas al salir de la oficina?

¿Se puede prescindir de las comilonas de trabajo? ¿quién es capaz de decir que no a unas aceitunas de ésas carnosas que acompañan a una cañita (o dos) bien tirada?

Y es que es muy grande el esfuerzo que supone para el cuerpo dedicarse a vivir. Igual de grande que el esfuerzo que supone para la cabeza dedicarse a hacer dieta.

Recién llegada del descanso veraniego y mirando con temblores en las piernas el tamaño de mi ropa de invierno, el dilema no es tal. Ya veremos qué pienso la semana que viene.

Lo dicho… live or diet

Miss Understood?

Una vez, y para sorpresa mía, me llamaron descarada. ¿Descarada yo? ¡Nada más lejos de la realidad! ¡Descaro tuvo quien me lo dijo! Menos mal que yo tenía una cerveza en la mano y ya se sabe que con alcohol las cosas son menos graves y a veces ni se recuerdan al día siguiente. No es éste el caso, por cierto…

Dice la RAE que un descarado es aquél que “habla u obra con desvergüenza, sin pudor ni respeto humano”. No tengo mucho más que añadir: sincera y directa sí, descarada no.

Así que me sentí un poco incomprendida además de injustamente atacada y es que, ¡qué manía tienen algunos con arruinarte el día con comentarios a destiempo!

Lo peor es que esta sensación de incomprensión aparece en el momento menos pensado. Una pregunta incómoda sin pretenderlo, un chiste mal contado con sus correspondientes risas fingidas, un enfado tipo “me hago bicho bola” y… ahí está, eres una completa Miss Understood.

¿Tan diferentes veo yo las cosas en mi mundo de colorines? Parece que sí.

Así que en este blog sólo quiero contar historias a mi manera, hablar del día a día, de las situaciones y las conversaciones que me toca vivir, de pensamientos que me vienen al vuelo y de las personas tan singulares que se cruzan en mi camino.

Más de uno se reconocerá en ellas y sonreirá, porque en el fondo y aunque no lo digamos, en cada uno de nosotros hay un pequeño Miss Understood.