¿Por qué me tengo yo que enamorar?

Últimamente me entran escalofríos cada vez que oigo en boca de algún/a insensato/a una palabra que, a mi entender, se está poniendo de moda: bipolar.

Dice la Wikipedia que “el trastorno afectivo bipolar (TAB), conocido popularmente como trastorno bipolar y antiguamente como psicosis maníaco-depresiva, es un trastorno del estado de ánimo que cuenta con períodos de depresión repetitivos (fases depresivas) que se alternan con temporadas de gran euforia (fases maníacas)”

Padecer una psicosis maníaco-depresiva suena (siendo lo mismo) infinitamente peor que sufrir un trastorno bipolar, ¿a que sí?

No siendo yo muy amiga de esta expresión, he de confesar que ayer lo pensé al llegar a casa y constatar que el comportamiento de algunos hombres no se merece otra palabra. Hasta el momento yo habría optado por un clásico “no hay quien le entienda”, un tajante “tiene unos cambios de humor insoportables” o incluso un benévolo “será géminis y por eso tiene dos caras”.

Ayer, sin embargo, la palabra “bipolar” se iluminó en mi cerebro como si de un cartel de neón se tratara.

Y es que por lo que se ve, algunos pasan del frío al calor en un santiamén, otros pasan olímpicamente de una servidora y sin embargo me sueltan unas chapas sólo aptas para novias curtidas en estas lides. Da igual lo que yo entrene porque la realidad es que NUNCA conseguiré entenderles y como explicación a la mayoría de estos comportamientos la frase del “ni contigo ni sin tí” ya me empieza a parecer una tortura.

Señores, como diría Mafalda: “paren el mundo, que me quiero bajar”.

Me borro de algunas dinámicas que no conducen a nada y me doy de baja del servicio de suscripción de interminables (por falsas) peroratas a la luz de la luna. Por las noches quiero dormir. Sola, para más señas.

Y luego alguno se pregunta por qué tengo muñecas… la respuesta es bien sencilla: básicamente porque no hablan pero también porque no escriben correos absurdos, ni me llaman con tonterías, ni contactan por el messenger con alguna excusa infumable, ni nada de nada. Son lo que son, en persona (o en plástico, más bien) y no hay más que lo que se ve: sin dobleces, sin intenciones ocultas, sin “bipolaridades”.

De verdad, estoy deseando que llegue pronto el frío, a ver si a alguno se le congelan los dedos y les deja incomunicados una buena temporada.

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4 Responses to “¿Por qué me tengo yo que enamorar?”


  1. 1 Makoto

    Años distintos…..las mismas historias!!!!

  2. 2 Janca

    Cierto Miss. Como sugerencia a la ciencia, propongo investigar la existencia de un gen bipolar en los machos…

  3. 3 Robor

    Where are you from? Is it a secret? :)
    Robor

  4. 4 Pilar

    mas que gen bipolar yo lo suelo llamar egoismo… no es lo mismo pero en el fondo si que lo es: yo primero, yo segundo, yo tercero…

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